
“HERIDAS QUE NO SANGRAN: EL PESO DE LA PALABRA Y LA DIGNIDAD SAGRADA DEL MUSULMÁN”
Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Al-láh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y mensajero, Señor nuestro bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.
Prosiguiendo:
Siervos de Al-láh, Al-láh Altísimo, dice:
«¡Oh, ustedes que han creído! Que un pueblo no se burle de otro, puede que éstos sean mejores que ellos; ni mujeres de otras mujeres, puede que éstas sean mejores que ellas. Y no se difamen unos a otros ni se llamen con apodos ofensivos. ¡Qué mal nombre es el de perverso después de haber creído! Y quien no se arrepienta, esos son los injustos.»
(Corán, 49:11)
Y dijo, Exaltado sea: «Y hablen a la gente con palabras buenas.»
(Corán, 2:83)
Y dijo también: « Una palabra amable y un perdón son mejores que una caridad seguida de daño. »
(Corán, 2:263)
Siervos de Al-láh:
El ser humano creyente siempre está buscando las obras que lo acerquen a Al-láh, y siempre procura alejarse de los pecados y las faltas cuanto le sea posible.
Sin embargo, muchos se confunden con los conceptos; quizá abandonan una obra de obediencia o cometen un pecado sin darse cuenta. Tal vez consideren enorme lo que es pequeño, o pequeño lo que es enorme.
A menudo reduce sus pecados a asuntos materiales como el robo o la agresión contra los bienes, y olvida los pecados de la palabra y el daño emocional, que son de los pecados más ocultos y más graves para quien los comete; porque herir los corazones son heridas que no sanan, y una palabra que sale sin intención puede romper un corazón o herir los sentimientos de un hermano, y el tiempo es incapaz de repararlo.
Nuestra grandiosa religión no vino solo para proteger los cuerpos y los bienes, sino para proteger las almas, los sentimientos y los corazones de cualquier daño, por más pequeño que sea.
El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“Ciertamente el siervo pronuncia una palabra que complace a Al-láh, sin prestarle atención, y Al-láh lo eleva por ella grados; y ciertamente el siervo pronuncia una palabra que enfurece a Al-láh, sin prestarle atención, y cae por ella en el Infierno.”
Y dijo también:
“Tu sonrisa en el rostro de tu hermano es una caridad.”
Sepan, siervos de Al-láh, que consolar los corazones es una adoración oculta cuyo premio solo lo comprende quien conoce a Al-láh por Su nombre Al-Yabbār, el que repara los corazones quebrantados.
Quien anda entre la gente reparando los corazones, la providencia de Al-láh lo alcanza en los momentos difíciles. Y la recompensa es acorde a la acción: quien quita una lágrima del afligido o reconforta al quebrantado, Al-láh estará con él en sus angustias y preocupaciones.
Escuchen la promesa del veraz y fiel, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, cuando dijo:
“Quien alivie a un creyente de una angustia de las angustias de este mundo, Al-láh le aliviará una angustia de las angustias del Día del Juicio.
Y quien facilite al necesitado, Al-l áh le facilitará en esta vida y en la otra.
Y quien cubra (las faltas) de un musulmán, Al-láh lo cubrirá en esta vida y en la otra.
Y Al-láh está en la ayuda del siervo mientras el siervo esté en la ayuda de su hermano.”
El asunto es tan importante que el Islam incluso prohibió el simple acto de hablar en secreto si causara daño a los sentimientos de alguien.
En el hadiz:
“Si son tres, que no conversen dos excluyendo al tercero, hasta que se mezclen con la gente, para no causarle tristeza.”
(Transmitido por Bujari y Muslim.)
Así, consolar los corazones y considerar los sentimientos es un noble propósito en nuestra legislación.
Siervos de Al-láh:
La salvación no se logra solamente con mucha oración, zakat o adoración, sino también con buen carácter y una hoja con buenas acciones.
El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“¿Saben quién es el arruinado?”
Dijeron: ‘El arruinado entre nosotros es quien no tiene dinero ni bienes.’
Dijo: ‘El arruinado de mi comunidad es quien viene el Día del Juicio con oración, ayuno y zakat, pero viene habiendo insultado a este, difamado a aquel, consumido los bienes de este, derramado la sangre de aquel y golpeado a este. Entonces se le da a cada uno de ellos de sus buenas obras, y si sus buenas obras se agotan antes de saldar lo que debe, se toman de sus malas obras y se le cargan, luego es arrojado al Infierno.’”
Teman a Al-láh respecto a los corazones de sus hermanos, vecinos y familias.
Que sus lenguas no pronuncien sino el bien.
No menosprecien palabras que puedan herir, ni miradas que puedan desanimar. Recuerden la orden de Al-láh: “Hablen a la gente con palabras buenas.”
Consolen los corazones; serán felices en este mundo y elevados en la otra vida.
¡Oh Al-láh! Purifica nuestros corazones del rencor y el odio, rectifica nuestras lenguas, y haznos de los que consideran los sentimientos de Tus criaturas y buscan consolar sus corazones.
Y que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con
Su siervo y mensajero Muhammad.
