EL MÉTODO ISLÁMICO EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA FELICIDAD
|EL OPTIMISMO

    Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Al-láh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y mensajero, Señor nuestro bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.
    Prosiguiendo:
    Dice Al-láh, Altísimo sea :
    ﴾ ¡Oh, creyentes! Inclínense y prostérnense [durante la oración], adoren a su Señor y hagan el bien, que así alcanzarán el éxito. ﴿
    (Corán, 22: 77)

    Siervos de Al-láh, la orden divina de “hacer el bien” pone en nuestras manos uno de los secretos de la felicidad y del éxito en la vida: el optimismo.
    El optimismo, en la perspectiva islámica, no es solo palabras que se dicen, sino un espíritu que fluye en el musulmán y lo impulsa constantemente a hacer el bien; como una vela que ilumina en la oscuridad, y como una mano que construye y edifica.
    El musulmán positivo es aquel que transforma la tristeza en alegría y la adversidad en bendición. No lo quiebran las decepciones de la gente, ni lo detiene la pereza de los negligentes. Avanza en la vida confiando en un Señor Generoso, Quien decretó las provisiones y los destinos cincuenta mil años antes de crear los cielos y la tierra; como se menciona en Sahih Muslim, del hadiz de ‘Abdullah ibn ‘Amr ibn al-‘As (que Al-láh esté complacido con ambos), que el Profeta صلى الله عليه وسلم, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él,dijo:
    “Al-láh escribió los destinos de las criaturas cincuenta mil años antes de crear los cielos y la tierra”.

    ¡Hermanos!
    El optimismo no significa huir de una realidad difícil, sino que es un método realista que el musulmán construye sobre bases firmes:
    La primera base: la tranquilidad interior y la certeza en Al-láh. Al-láh nos presenta en el Corán un ejemplo psicológico maravilloso que muestra la diferencia entre la personalidad positiva y la negativa:
    ﴾ Al-láh les expone otro ejemplo [para que reflexionen acerca de Su unicidad]: ¿Acaso pueden equipararse dos personas: un incapaz y mudo que no hace nada bien y representa una carga para su autor, y una persona que alza su voz para defender la justicia y está en el sendero recto? ﴿
    (Corán, 16: 76)

    Reflexionen en la palabra “carga”; describe a la persona negativa como un peso y una fuente de molestia para quienes lo rodean. No produce, sino que se hunde en culpar a las circunstancias y en la queja constante.
    En cambio, el musulmán positivo posee una certeza que hace que todo su asunto sea un bien; como narró Suhaib (que Al-láh esté complacido con él), que el Mensajero de Al-láh صلى الله عليه وسلم
    ,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
    “¡Qué asombroso es el asunto del creyente! Todo lo que le sucede es bueno, y eso no ocurre con nadie salvo con el creyente: si le llega algo bueno, agradece y eso es mejor para él; y si le ocurre una dificultad, es paciente y eso es mejor para él”
    (Sahih Muslim)

    La segunda base de la positividad es el espíritu de iniciativa y la asunción de responsabilidad: no esperar a que las circunstancias mejoren, sino ser nosotros quienes demos el primer paso, buscando la ayuda de Al-láh.
    El musulmán es responsable de sí mismo, como dice el Altísimo:
    ﴾Quien cometa un pecado lo hace en detrimento propio, y nadie cargará con los pecados ajenos. ﴿
    (Corán, 6 : 164)

    Tenemos un excelente ejemplo en el noble compañero ‘Abd ar-Rahman ibn ‘Awf (que Al-láh esté complacido con él), quien al llegar a Medina como emigrante, rechazó depender de la ayuda y dijo su famosa frase:
    “Que Al-láh bendiga tu riqueza, pero muéstrenme donde queda el mercado”
    (Sahih al-Bujari).

    Asimismo, el hombre mencionado en la sura Ya-Sin, a quien no lo detuvo la distancia ni la
    falta de apoyo para tomar la iniciativa:
    ﴾Y llegó desde el extremo de la ciudad un hombre corriendo, diciendo: ¡Oh, pueblo mío! Seguid a los mensajeros ﴿
    (Corán, 36: 20)

    Nos da un ejemplo del creyente positivo que se preocupa por su gente, los aconseja y se esfuerza por guiarlos con sabiduría, incluso si ello le cuesta la vida, anteponiendo el bien colectivo al interés individual.


    ¡Queridos Hermanos! El tratamiento profético transforma la ansiedad por el futuro en una pequeña acción positiva. Se narró de Anas ibn Malik (que Al-láh esté complacido con él) que el Mensajero de Al-láh صلى الله عليه وسلم, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
    “Si llega la Hora (el Día del Juicio) y uno de ustedes tiene en su mano un brote de palmera, y puede plantarlo antes de que ocurra, que lo plante”
    (Musnad Ahmad, autenticado por Al-Albani)

    Lo importante es no rendirse ante la desesperación, sino continuar dando y combatiendo
    el pesimismo social. El Profeta صلى الله عليه وسلم, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, nos
    advirtió diciendo:
    “Si una persona dice: “La gente está perdida”, entonces él es el más perdido de ellos”
    (Sahih Muslim)

    Este hadiz es un llamado a que la persona sea activa y positiva en su sociedad, entre sus hermanos; que no se rinda ante los rumores ni escuche a quienes los difunden, sino que sea siempre alguien que transmite buenas noticias, tranquiliza a la gente, los ayuda y los beneficia.
    Oh tú, a quien la vida se le ha estrechado, y tú, a quien las preocupaciones han agotado: busca ayuda en Al-láh y no te rindas. Comienza tu día con una buena palabra, aléjate de las reuniones de los desalentadores, esfuérzate por tu sustento aunque sea con los medios más simples, y sabe que el creyente fuerte, con su optimismo, es mejor y más amado por Al-láh que el creyente débil con su
    pesimismo.
    ¡Oh Al-láh! Haznos llaves del bien y cerrojos contra el mal, y siembra en nuestros corazones la certeza y la esperanza.