EL COMERCIO CON AL-LÁH

Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Al-láh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y mensajero, Señor nuestro bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.

Prosiguiendo:

Dice Al-láh, Altísimo sea :
﴾ Quienes recitan el Libro de Al-láh, practican la oración y hacen caridades de aquello que les proveí, tanto en público como en secreto, tienen la esperanza de recibir una recompensa que jamás desaparecerá. Al-láh les retribuirá por sus obras y les concederá aún más de Su bendición, porque Él es Absolvedor, Recompensador.. ﴿ (Corán, 35:29-30)

¡Oh creyentes!, La gente en esta vida se afana por distintos tipos de comercio, se esfuerza en buscar ganancias, teme las pérdidas y la quiebra, y siempre busca el mercado que no cierra y el negocio que no se pierde.
Algunos comercian con su dinero, otros con su tiempo, y otros arriesgan toda su vida por una ganancia que puede lograrse o no. Pero el creyente perspicaz, cuyo objetivo es Al-láh, comprende que el comercio con su Señor está por encima de todo comercio, es mayor que toda ganancia y más noble que
cualquier mercado.
Este comercio no es como los tratos comerciales de la gente, que pueden fracasar o no alcanzar lo deseado, ni como los mercados que a veces abren y a veces cierran.
Es un comercio permanente, bendito, de ganancia asegurada, que jamás conoce la pérdida para quien es sincero con Al-láh.

Por eso, nuestro Señor —Glorificado sea— lo describió de tal manera que llena el corazón de quien emprende un negocio dándole tranquilidad y certeza, diciendo:

﴾ Quienes recitan el Libro de Al-láh, practican la oración y hacen caridades de aquello que les proveí, tanto en público como en secreto, tienen la esperanza de recibir una recompensa que jamás desaparecerá. Al-láh les retribuirá por sus obras y les concederá aún más de Su bendición, porque Él es Absolvedor, Recompensador. ﴿
(Corán, 35: 29-30)

Reflexionen —que Al-láh tenga misericordia de ustedes— cómo Al-láh llamó a estas obras piadosas “comercio”: la recitación del Corán, la realización de los rezos y la caridad de lo que Él ha concedido.
El comercio con Al-láh no está limitado a los ricos ni depende de la cantidad o volumen de bienes; en él puede participar todo siervo sincero, sea rico o pobre, fuerte o débil. Su capital es la fe, su mercancía es la obediencia, su camino es la sinceridad, y su ganancia proviene del Generoso, Glorificado sea.
Si los comercios de la gente están sujetos a fracasar por la menor causa, Al-láh — Enaltecido sea— tranquiliza a Sus siervos con Su palabra: «un comercio que nunca perecerá», es decir, que no decaerá, no se arruinará, no se perderá, y nunca su dueño volverá con las manos vacías.
¡Cuántos negocios mundanales dan ganancias hoy y serán pérdidas mañana! ¡Cuántas transacciones que parecían exitosas terminan siendo una desgracia para sus dueños!
En cambio, el comercio con Al-láh no conoce tal inestabilidad, porque el Comprador es Al-láh, la recompensa proviene de Al-láh y el favor es de Al-láh.

«En verdad, Al-láh ha comprado a los creyentes sus vidas y sus bienes a cambio del Paraíso…»

Además, Al-láh —Glorificado sea— no se limitó a aclarar que este comercio no perece, sino que invitó directamente a los creyentes a él, como si los llamara al negocio más grande que existe, diciendo:

﴾¡Creyentes! ¿Quieren que les enseñe un negocio que los salvará del castigo doloroso? [Este buen negocio es que] crean en Al-láh y en Su Mensajero, contribuyan por la causa de Al-láh con sus bienes y sus seres, pues ello es lo mejor para ustedes. ¡Si supieran! [Si hacen esto, Al-láh] perdonará sus pecados y los ingresará en jardines por donde corren ríos, donde habitarán en hermosas moradas en los jardines del Edén. ¡Ese es, sin duda, el éxito grandioso! ﴿
(Corán, 61: 10-12)

Este es el verdadero comercio: creer en Al-láh con fe auténtica, mantenerse firmes en Su obediencia, y hacer de esta vida la gran oportunidad de provisión para la otra vida, y no hacer de Ramadán una temporada pasajera de adoración para luego abandonarla, sino un punto de partida hacia un comercio continuo con Al-láh que no termina con el paso de un mes ni se debilita al finalizar una temporada.

¡Siervos de Al-láh! Entre la gente hay quienes se esfuerzan en Ramadán porque ven abiertas las puertas del bien, pero cuando termina el mes su ánimo se debilita y su determinación disminuye, como si el mercado de la adoración hubiera cerrado.
Este es un concepto que necesita aclararse: el Señor de Ramadán es también el Señor de Shawwal y de todo el año.
La obediencia que te acerca a Al-láh en Ramadán es la misma que te eleva después de él.
Quien haya probado la dulzura de acercarse a Al-láh en ese tiempo bendito debe saber que la verdadera ganancia no está en una obra que termina en pocos días, sino en la constancia y la perseverancia.

El Mensajero de Al-láh , صلى الله عليه وسلم que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“Las obras más amadas por Al-láh son las más constantes, aunque sean pocas.”
(Hadiz Consensuado)

¡Siervos de Al-láh! Entre las puertas del comercio lucrativo que el Profeta , صلى الله عليه وسلم, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, nos indicó después de Ramadán está el ayuno de seis días de Shawwal. Es una obra fácil, pero de enorme recompensa y gran ganancia.

El Mensajero de Al-láh ,صلى الله عليه وسلم que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“Quien ayune Ramadán y luego lo siga con seis días de Shawwal, será como si hubiera ayunado todo el año.”
(Transmitido por Muslim)

Por la misericordia de Al-láh, la buena acción vale por diez; así, Ramadán equivale a diez meses y los seis días a dos meses, completando la recompensa de un año entero.
Esta —¡oh siervos de Al-láh!— es una ganancia que el inteligente no desaprovecha, un comercio cuyo valor solo conoce quien reconoce el favor de Al-láh y la amplitud de Su generosidad.
Ayunar los seis días de Shawwal es una prueba de la sinceridad del siervo en su comercio con su Señor, una señal de aceptación de las obras y una evidencia de que la adoración no fue algo estacional, sino un camino constante hacia Al-láh, Enaltecido sea.

Así pues, siervo de Al-láh: si en Ramadán abriste para ti la puerta del Corán, no la cierres; si encontraste la mezquita, no la abandones; si probaste la dulzura de la caridad, la súplica y la oración nocturna, sabe que todo ello forma parte del comercio que no perece.

Al-láh no abandona a quien se vuelve hacia Él, ni decepciona a quien es sincero con Él; al contrario, le concede su recompensa completa y le aumenta de Su favor.
Los mejores comerciantes —¡oh siervos de Al-láh!— no son quienes acumulan más riqueza, sino quienes presentan ante Al-láh más obras piadosas.
Los más ganadores no son quienes llenan sus manos de bienes mundanales, sino quienes llenan su balanza de buenas acciones, purifican su corazón y alcanzan la complacencia de su Señor y Su Paraíso.
Ese es el comercio garantizado, la ganancia sin pérdida y el mercado que nunca cierra.

Y que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con
Su siervo y mensajero Muhammad.