
“Y POCOS DE MIS SIERVOSSON VERDADERAMENTE AGRADECIDOS”
Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Al-láh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y mensajero, Señor nuestro bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.
Prosiguiendo:
Dice Al-láh, Altísimo y enaltecido sea :
﴾ [Les dije:] “Trabajen con agradecimiento [a Al-láh por los favores concedidos] ¡oh, familia de David!, pero sepan que pocos de Mis siervos son agradecidos”.﴿
(Corán, 34: 13)
Siervos de Al-láh: Este noble versículo aparece en el contexto de los grandes favores que Al-láh concedió a la familia de David. Por ello, les ordenó corresponder a esas bendiciones con gratitud. Luego vino la afirmación divina:
«pero sepan que pocos de Mis siervos son agradecidos.»
Reflexionemos: enormes bendiciones, una orden explícita de agradecer y, aun así, Al-láh nos informa que quienes agradecen de verdad son pocos.
¿Qué será entonces de nosotros, que vivimos rodeados de incontables bendiciones?
Esto nos invita a hacer una sincera reflexión sobre nosotros mismos:
¿pertenecemos a ese reducido grupo de los agradecidos o somos de los distraídos, rodeados de favores sin siquiera reparar en ellos?
Entre los bellos nombres de Al-láh relacionados con este significado se encuentra Ash-Shakūr (El Muy Agradecido o El Más Reconocedor). Este nombre, referido a Al-láh, significa que Él recompensa con una inmensa recompensa el pequeño acto de obediencia de Su siervo; aprecia las obras sencillas y nunca deja sin recompensa el más mínimo bien realizado.
Al-láh, Exaltado sea, dice:
«Al-láh no es injusto con nadie ni en el peso de la más ínfima partícula. Por el contrario, retribuye generosamente toda obra de bien, y concede de Su parte una recompensa magnánima..»
(Corán, 4:40)
Reflexionemos sobre la grandeza de este significado: Al-láh, el Autosuficiente, a Quien no beneficia la obediencia de los obedientes ni perjudica la desobediencia de los pecadores, es Quien agradece a Su siervo, pobre y necesitado. Entonces, ¿cómo puede el siervo ser negligente en agradecer a su Señor, siendo él quien más necesita del favor y la misericordia de Al-láh?
Un ejemplo práctico de este significado lo encontramos en el hadiz auténtico del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él:
“Mientras un hombre caminaba por un camino, sintió una sed intensa. Encontró un pozo, descendió a él, bebió y luego salió. Entonces vio a un perro jadeando y lamiendo la tierra por la sed.
El hombre dijo: “Este perro está sufriendo la misma sed que yo sufría”.
Bajó nuevamente al pozo, llenó de agua su zapato, lo sostuvo con la boca hasta subir y dio de beber al perro. Entonces Al-láh agradeció su acción y le perdonó sus pecados.”
(Transmitido por Al-Bujari y Muslim)
Reflexionemos: una acción sencilla, apenas unos minutos de esfuerzo y dar de beber a un animal del que no esperaba ninguna recompensa; sin embargo, Al-láh correspondió a ese acto con la mayor de las recompensas: el perdón.
Si Al-láh agradece a Su siervo por haber dado de beber a un perro que encontró en su camino, ¿acaso no agradecerá a quien ayuda a su hermano musulmán, honra a sus padres o gasta de sus bienes en las causas del bien?
Muchas personas confunden el agradecimiento (shukr) con la alabanza (hamd), aunque existe entre ambos una diferencia sutil que debemos comprender.
La alabanza (hamd) consiste en elogiar a Al-láh con la lengua por Su perfección y Sus favores, tanto en los momentos de prosperidad como en los de dificultad.
En cambio, el agradecimiento (shukr) es más específico, pues surge como respuesta a una bendición concreta y no se limita a la lengua. Incluye también el corazón, al reconocer que toda bendición proviene únicamente de Al-láh, y comprende asimismo las acciones, utilizando esas bendiciones en aquello
que agrada a Al-láh.
Por ello, todo agradecimiento incluye alabanza, pero no toda alabanza constituye agradecimiento en este sentido específico. Esta diferencia nos enseña que el agradecimiento es una actitud práctica e integral, no simplemente una palabra pronunciada con la lengua mientras las acciones la contradicen.
El agradecimiento perfecto se sostiene sobre tres pilares:
➢ El agradecimiento del corazón, reconociendo que toda bendición proviene de Al-láh por Su generosidad y no porque la merezcamos.
➢ El agradecimiento de la lengua, mencionando las bendiciones de Al-láh sin ostentación ni arrogancia, tal como dice Al-láh:
«Y habla de los favores de tu Señor.» (Corán, 93:11)
➢ El agradecimiento mediante las acciones, que es el más importante, utilizando las bendiciones en la obediencia a Al-láh y no en Su desobediencia.
Asimismo, forma parte del agradecimiento a Al-láh agradecer a quienes nos hacen un bien. El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“Quien no agradece a las personas, no agradece a Al-láh.”
Quien acostumbra a negar el favor de la gente terminará negando también los favores de Al-láh; y quien aprende a agradecer a las personas, estará más dispuesto a agradecer a su Señor.
Hoy en día existen muchas formas prácticas de agradecer las bendiciones, que van mucho más allá de las palabras.
Agradecer la bendición de la seguridad y la estabilidad en nuestra sociedad implica participar en toda iniciativa que beneficie a las personas, mejore sus condiciones o les proporcione algún bien, aunque sea pequeño.
Agradecer la bendición de la riqueza consiste en gastar en obras de caridad, ayudar a los pobres y necesitados, apoyar a quienes requieren asistencia,
sostener a los estudiantes del conocimiento y contribuir a todas las causas del bien, que son muchas y conocidas por todos nosotros.
Agradecer la bendición de la salud y el bienestar significa emplearlos en el trabajo útil y en la obediencia a Al-láh, y no en diversiones prohibidas ni en desperdiciar el tiempo en aquello que no aporta beneficio.
Y una de las formas más sublimes de agradecimiento es valorar la bendición del Islam y de la guía divina, procurando enseñar a nuestros hijos su religión y consolidar este fundamento en nuestros hogares, pues es la mayor bendición que una persona puede poseer en esta vida.
En un sermón anterior hablamos sobre la bendición del tiempo; por ello, también debemos agradecer este favor aprovechándolo correctamente en aquello que beneficie nuestra religión y nuestra vida terrenal.
¡Siervos de Al-láh!
El agradecimiento no es un asunto menor. Es la causa de la permanencia y el incremento de las bendiciones, tal como Al-láh, Glorificado y Exaltado sea, prometió:
«Si sois agradecidos, ciertamente os concederé aún más.»
(Corán, 14:7)
Seamos, pues, de ese reducido grupo de los verdaderamente agradecidos que Al-láh elogió: agradecidos con nuestros corazones, con nuestras lenguas y con nuestras obras, para que Al-láh aumente Sus favores sobre nosotros y nos haga formar parte de Sus
siervos agradecidos.
Y que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con
Su siervo y mensajero Muhammad.
