LECCIONES DE LA HÉGIRA: LA HERMANDAD Y LA CONSTRUCCIÓN DE LA SOCIEDAD

Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Al-láh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y mensajero, Señor nuestro bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.
Prosiguiendo:
Dice Al-láh, Altísimo y enaltecido sea :
﴾ Quienes estaban establecidos y aceptaron la fe antes de su llegada, aman a los que emigraron, no sienten envidia alguna en sus corazones por lo que se les ha dado y los prefieren a sí mismos aunque estén en extrema necesidad. Quienes hayan sido preservados de la avaricia serán los triunfadores..﴿
(Corán, 59: 9)

Siervos de Al-láh: la sociedad musulmana no se afirma solamente con la adoración, ni únicamente con la oración, ni solo con mezquitas y edificios.
Se consolida con corazones que creen en Al-láh, aman el bien para sus hermanos, prefieren a los demás, cooperan y se preocupan por el débil, el extranjero y el necesitado.
La semana pasada hablamos sobre la construcción de la mezquita y de cómo el Profeta , que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, al llegar a Medina, comenzó construyendo el centro que reunía a las personas para adorar a Al-láh.

Sin embargo, la construcción de la mezquita no fue el final del proyecto, sino su comienzo.
Después de construir la mezquita, el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, comenzó a construir a la persona y, luego, a la sociedad.

Una de las obras más grandes después de la Hégira fue la fraternidad y hermandad entre los emigrantes y los auxiliares. Los emigrantes abandonaron La Meca, dejando sus hogares, sus bienes y sus comercios, y llegaron a Medina como extranjeros, sin poseer más que su fe y su confianza en Al-láh. Los auxiliares eran los habitantes de la ciudad; tenían sus casas, sus bienes y sus trabajos. Si todo se hubiera dejadolibrado únicamente a la naturaleza humana, habrían aparecido diferencias entre los residentes y los recién llegados, entre ricos y pobres, entre los residentes y quienes eran extranjeros.
Pero el Profeta , que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, construyó la sociedad sobre un vínculo más grande y sólido que el dinero, la patria o la tribu: el vínculo de la fe.

Estableció para cada emigrante un hermano entre los auxiliares, que lo consolara, lo ayudara, preguntara por él y compartiera sus preocupaciones. Así, en pocos días, Medina se transformó en un solo hogar; no porque las personas fueran iguales en riqueza, sino porque se hermanaron por Al-láh.

La fraternidad resolvió tres grandes problemas: combatió la pobreza mediante el apoyo mutuo; alivió la soledad y el desarraigo mediante la atención y la acogida; y enfrentó la desigualdad social al establecer que la medida de la dignidad es la piedad y las buenas obras, no el origen, el país ni el dinero.
Hermanos: esta lección la necesitamos hoy y todos los días. El musulmán no vive solo, no se salva solo y no se fortalece solo. Uno de los significados de la Hégira es que la persona emigre del egoísmo a la generosidad, del aislamiento a la cooperación y del amor exclusivo por sí misma al amor por el bien de sus hermanos.

Parte de la fraternidad hoy consiste en preguntar por quién está ausente, ayudarnos unos a otros y en que quien tiene experiencia ayude a quien no la tiene, ya sea en el idioma, el trabajo, los trámites o los estudios. Consiste también en que el joven encuentre entre sus hermanos a alguien que lo escuche y lo aconseje, y en que la familia musulmana encuentre a quien la acompañe, la consuele y le brinde cercanía.
La fraternidad hoy no significa necesariamente que una persona comparta su casa con su hermano; significa compartir interés, súplicas, consejos, palabras amables y toda ayuda posible.

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“El musulmán es hermano del musulmán: no lo oprime, no lo abandona y no lo desprecia”.
Transmitido por Muslim.

Luego, la construcción profética pasó a un círculo más amplio: la organización de la relación con toda la sociedad. Medina no era de un solo color, ni de una sola tribu, ni de una sola religión. Aun así, el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, estableció un pacto que organizaba los derechos y deberes, preservaba la seguridad, impedía la injusticia y el caos, y hacía que las personas vivieran bajo un sistema claro.

Esto nos enseña que el musulmán, dondequiera que viva, debe ser una persona de fe y buen carácter. Debe preservar su oración y su identidad y, al mismo tiempo, ser sincero en su trato, honesto en su trabajo, buen vecino, respetuoso del orden público y alejado del engaño, la injusticia y el maltrato.
Vivimos en un país diverso, con sus leyes y normas. Es deber del musulmán ser un elemento de bien, seguridad y misericordia, y no un elemento de caos o agresión. Debe preservar su religión sin diluirse, tratar bien a las personas sin agredirlas, sentirse orgulloso de su Islam y ofrecer una bella imagen de él mediante su conducta antes que con sus palabras.

Si la mezquita construye nuestra relación con nuestro Señor, la fraternidad construye nuestra relación con nuestros hermanos, y el pacto justo construye nuestra relación con toda la sociedad. Esta es la esencia de la Hégira: una mezquita viva, corazones hermanados y una sociedad fundada sobre la justicia, la misericordia y el respeto.
Preguntémonos entonces: ¿qué musulmán ha faltado y no hemos preguntado por él? ¿Qué familia podemos ayudar? ¿Qué joven necesita un consejo? ¿Qué puedo ofrecer a mis hermanos y al país en el que vivo, según mis posibilidades: de mi tiempo, mi conocimiento, mi dinero o mi experiencia?
No toda ayuda es dinero. Puede ser una palabra amable, una visita, una enseñanza, una buena intercesión o una súplica sincera. Al-láh, Altísimo sea, dice:
﴾ Y cooperen en la virtud y la piedad, y no cooperen en el pecado y la agresión». ﴿
(Corán, 5: 2)

¡Oh Al-láh! Une nuestros corazones, mejora nuestras relaciones, y haznos personas que se aman por Ti y cooperan en la virtud y la piedad.



Y que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con
Su siervo y mensajero Muhammad.