11 de Julio de 2025 correspondiente al 16 de Muhárram de 1447 h.

Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Al-láh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y mensajero, Señor nuestro bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.

Prosiguiendo:

Dice Al-láh, Altísimo sea, en el Sagrado Corán:

 «El Corán guía por el sendero más justo y firme, y albricia a los creyentes que obran rectamente que recibirán una gran recompensa.» (Corán, 17:9)

Siervos de Al-láh:

Al-láh nos ha agraciado con una bendición inmensa y un regalo sublime: el Noble Corán. Este Libro bendito, al cual no se le puede acercar la falsedad ni por delante ni por detrás, es una revelación del Sabio, el Digno de alabanza.

No es solo un libro para leer, sino una luz que guía, cura lo que hay en los corazones y es una misericordia para los creyentes.

Al-láh, Altísimo sea lo describió así:                                                                                                   1

 «El Corán guía por el sendero más justo y firme» (Corán, 17:9)

El Mensajero de Al-láh (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) dijo:  «Ciertamente, Al-láh tiene gente elegida entre los hombres».

 Le preguntaron:

 ¿Quiénes son, oh Mensajero de Al-láh?

 Dijo: «Son la gente del Corán; ellos son la gente de Al-láh y sus más cercanos».

El Corán es la primavera de los corazones.

Pero… ¿alguna vez pensamos en hacer que el Corán sea verdaderamente la primavera de nuestros corazones?

¿Qué significa que el Corán sea “la primavera del corazón”?

La primavera es la estación de la vida, del crecimiento y de la belleza: en ella la tierra florece tras haber estado muerta, y los árboles reverdecen tras la sequía.

Así también es el corazón: si lo azota la sequedad, la dureza o las preocupaciones, su primavera, su agua y su luz es el Noble Corán.

Nuestro amado Profeta Muhammad (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) solía suplicar con una oración grandiosa en la que relacionaba el Corán con la vida del corazón.

Decía:«¡Oh Al-láh! Haz del Corán magnífico la primavera de mi corazón, la luz de mi pecho, la causa de la desaparición de mi tristeza y el fin de mi angustia» (Transmitido por Ahmad y autenticado por al-Albani).

¡Reflexionemos sobre esta súplica tan profunda!

El Corán es descrito como la primavera del corazón. El corazón es como la tierra: necesita agua para florecer y dar frutos. Y el agua del corazón es la Palabra de Al-láh. Cuando el corazón se riega con el Corán, reviven en él los significados de la fe, la humildad y la paz interior.

¿Cómo hacemos que el Corán sea la primavera de nuestros corazones?

¿Cómo alcanzamos este significado profundo en nuestras vidas?

¿Cómo hacemos que el Corán sea verdaderamente nuestra primavera?

Hermano musulmán, para lograrlo debes vivir con el Corán, por el Corán y para el Corán.

Haz de él tu compañero fiel, tu sombra en cada instante, y presta atención a los      2 siguientes consejos:

1. Lectura regular y reflexión:

No basta con leer el Corán sin entender o reflexionar.

Reflexionar significa sumergirse en los significados de los versos, meditar sobre sus mensajes y tratar de comprender lo que Al-láh quiere de nosotros.

Dice Al-láh, Altísimo sea:

 «¿Acaso no meditan en el Corán, o es que sus corazones están cerrados con cerrojos? » (Corán, 47:24)

Este verso es una reprensión para quienes no reflexionan sobre el Corán, como si sus corazones estuvieran sellados, sin dejar entrar la luz.

  • 2. Memorizar lo que se pueda y repasar:

Memorizar partes del Corán fortalece el vínculo del corazón con él y hace que esté presente en todo momento.

Revisarlo frecuentemente ayuda a mantenerlo firme en la memoria.

  • 3. Obrar según el Corán:

El objetivo del Corán no es solo leerlo, memorizarlo o reflexionar sobre él de forma teórica. El propósito más elevado es obrar en base a él: obedecer sus mandatos, evitar lo prohibido y adoptar sus enseñanzas morales.

Dice Al-láh, Altísimo sea:

 «Un verdadero creyente o a una verdadera creyente no deben, cuando Dios y Su Mensajero hayan dictaminado un asunto, actuar de forma contraria.» (Corán, 33:36)

4. Buscar sanación en el Corán:

El Corán es curación para los corazones y para los cuerpos.

Si te aflige tristeza, angustia o enfermedad, lee el Corán y busca curación en él, pues es una misericordia y una luz.

Dice Al-láh, Altísimo sea:

«Revelé el Corán, que es cura para los corazones y misericordia para los creyentes,»

(Corán, 17:82)

5. Mantener compañía diaria con el Corán:

Haz del Corán una rutina diaria, no lo abandones sin importar cuán ocupado estés.

Aunque sea con pocas aleyas, la constancia es mejor que la interrupción.

Estar en compañía del Corán trae tranquilidad y serenidad al corazón.                                  3

Hermanos, nuestros corazones necesitan con urgencia esta primavera divina.

Las pruebas son muchas, las dudas nos rodean, y las preocupaciones se acumulan.

Nada estabiliza los corazones ni limpia su óxido como lo hace la Palabra de Al-láh.

Hagan del Corán su compañero en la soledad, su consuelo en los momentos de angustia y su luz en las tinieblas.

Y supliquen con sinceridad esta magnífica oración:

«¡Oh Al-láh! Haz del Corán magnífico la primavera de mi corazón, la luz de mi pecho, la causa de la desaparición de mi tristeza y el fin de mi angustia».

Le pido a Al-láh, el Grandioso, que haga del Noble Corán la primavera de nuestros corazones, la luz de nuestros pechos, el alivio de nuestras penas y la cura de nuestras angustias, y que nos conceda recitarlo como debe ser recitado y actuar conforme a lo que le complace a Al-láh Altísimo sea.Y que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con  Su siervo y mensajero Muhammad.