“TENER UN PENSAMIENTO POSITIVO DE ALLAH”

Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Al-láh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y mensajero, Señor nuestro bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.
Prosiguiendo:
Dice Al-láh, Altísimo sea :
﴾ ¡Quien deposite su confianza en Al-láh, sepa que Él le será suficiente. Al-láh hará que el designio se Cumpla, y ha establecido para cada cosa un término y una medida. ﴿
(Corán, 65: 3)

Siervos de Al-láh, en nuestro sermón anterior hablamos sobre la positividad en el Islam, y cómo el verdadero musulmán enfrenta su vida con un corazón optimista, una gran determinación y una mirada luminosa. Dijimos que la positividad no es un lujo psicológico, sino un método coránico y una
enseñanza profética.
Hoy continuamos sobre esa base y añadimos algo más profundo y firme en el corazón: hablamos de la raíz de la cual brota la verdadera positividad, y es:
tener una buena opinión de Al-láh. El musulmán no es optimista porque ignora la realidad, ni sonríe porque haga caso omiso de las dificultades; más bien es optimista porque conoce verdaderamente a su Señor. Sabe que quien dirige sus asuntos es Generoso y Misericordioso, y que todo lo que decreta para él es un bien.

Hermanos: tener una buena opinión de Al-láh significa creer firmemente que Al-láh te tratará con Su favor y generosidad, que tendrá misericordia de ti y te perdonará, que no dejará sin recompensa tus obras ni frustrará tus súplicas, y que quiere para ti el bien en todo lo que ha decretado.
La mayor prueba de esto es lo que Al-láh nos ha informado sobre Sí mismo en el hadiz qudsi auténtico. De Abu Huraira (que Al-láh esté complacido con él), el Profeta صلى الله عليه وسلم,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“Allah ha dicho: Yo soy como mi siervo me considera, y estoy con él cuando me recuerda. Si me recuerda en su interior, lo recuerdo en mi interior.
Si me nombra ante un grupo, yo lo nombro ante un grupo mejor (es decir ante los ángeles). Si se acerca a mi un palmo, me acerco a él un codo. Si se acerca a mi un codo me acerco a él un brazo.
Si viene a mi caminando voy a el corriendo.”

(Acordado por Al-Bujari y Muslim)

“Yo soy como mi siervo me considera,”


¡Reflexionemos hermanos! ¡Es la palabra del Señor de los mundos! Es decir, Al-láh te trata conforme a lo que piensas de Él. Quien espera el bien de Al-láh, encontrará el bien; quien espera Su misericordia, encontrará misericordia.


Y dice:
“Y quien se encomienda a Al-láh, Él le será suficiente. Ciertamente, Al-láh lleva a cabo Su designio.
Al-láh ha dispuesto para cada cosa una medida.”

La verdadera confianza (tawakkul) es fruto de tener un buen pensamiento, un pensamiento positivo acerca de Al-láh; uno no se encomienda a quien no confía.
Y dice Al-láh:
﴾ Di: “¡Oh, siervos míos que están sumidos en el pecado [perjudicándose a sí mismos]! No desesperen de la misericordia de Al-láh. Al-láh tiene poder para perdonar todos los pecados. Él es el Perdonador, el Misericordioso” ﴿
(Corán, 39: 53)

Al-láh los llama “¡Oh siervos Míos!” —un llamado de amor y cercanía— y luego les asegura que perdona todos los pecados.
¿Qué generosidad es mayor que esta?


Hermanos: la vida no es una página en blanco sin espinas ni dolor.
Todos pasamos por dificultades económicas, enfermedades o tristezas en el corazón. En esos momentos, el demonio susurra: “¿Por qué tú? ¿Por qué ahora? ¿Dónde está la misericordia de Al-láh?”

Entonces el creyente, confiado en su Señor, responde: esta prueba no es un castigo, sino una prueba; no es abandono, sino elevación en grados.


El Profeta صلى الله عليه وسلم,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“¡Qué asombroso es el asunto del creyente! Todo su asunto es bueno, y eso no le ocurre a nadie excepto al creyente: si le alcanza algo bueno, agradece y eso es mejor para él; y si le alcanza una dificultad, es paciente y eso es mejor para él.”
(Relatado por Muslim)

El musulmán, en la prueba, no desespera porque tiene porque piensa bien de Al-láh; sabe que detrás de esa pesada cortina hay un amanecer cercano.
Siervos de Al-láh: todos cometemos errores y pecados. Y una de las peores enfermedades del corazón es que la persona peque y luego se rinda a la desesperación, pensando que Al-láh no lo perdonará. En realidad, esto es tener una consideración negativa y de pésimos modales acerca de Al-láh y es de lo que más aleja el corazón de su Señor.


Al-láh Todopoderoso, dice en un hadiz qudsi:
“¡Oh hijo de Adán! Mientras Me invoques y esperes en Mí, te perdonaré lo que hayas hecho, sin importar.”
(Relatado por At-Tirmidhi y Ahmad, y autenticado por Al-Albani)

No hagas de tu pecado una barrera entre tú y tu Señor; conviértelo en un camino hacia la puerta del arrepentimiento y el retorno a Él.
Hermanos: entre las formas de tener buena opinión de Al-láh está invocarlo con certeza de respuesta, no con duda ni vacilación.


El Profeta صلى الله عليه وسلم,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“Invoquen a Al-láh con la certeza de que serán respondidos, y sepan que Al-láh no responde a una súplica de un corazón distraído y negligente.”
(Relatado por At-Tirmidhi y considerado bueno por Al-Albani)


Cuando levantes tus manos en súplica, ten buena opinión de Al-láh; quizás Su respuesta estaba esperando precisamente ese momento.
Hermanos nobles: tener una buena opinión de Al-láh produce la verdadera felicidad por tres razones:
➢ 1- Libera el corazón de miedos imaginarios. Muchas de nuestras preocupaciones aún no han ocurrido, son solo expectativas que consumen nuestra energía. Cuando el corazón cree que Al-láh dirige sus asuntos con sabiduría y misericordia, los pensamientos inquietantes y perturbadores se calman.
➢ 2- Da fuerza para seguir adelante incluso en las circunstancias más difíciles. Quien confía en la misericordia de Al-láh no se detiene ante el primer obstáculo.
➢ 3- Hace que la vida, con todos sus cambios, sea soportable e incluso amada; porque el creyente sabe que está bajo un cuidado divino constante.
Hermanos en Argentina: muchas son las decisiones que tomamos, y nos preguntamos: ¿elegimos el camino correcto? En ese momento, la buena opinión de Al-láh es la que te responde. Tu corazón creyente te dice: Al-láh es Quien decretó este camino, Él ve tu esfuerzo y tu paciencia, y bendecirá tu
vida con bien.
El musulmán necesita profundamente este sustento espiritual, porque no siempre tiene quien lo ayude entre las personas, pero siempre tiene la cercanía de Al-láh. Mientras el corazón esté ligado a Al-láh, la tranquilidad está asegurada, estando solo o en compañía.
Hermano en el Islam: cada vez que una situación te angustie o una preocupación te inquiete, detente un momento y pregúntate: ¿qué pienso de Al-láh en este asunto?
Respóndete con fe: pienso de Él el bien, la misericordia y la suficiencia. Luego sigue adelante con confianza y tranquilidad.
Y multiplica esta súplica completa:


“Oh Al-láh, me refugio en Ti de la preocupación y la tristeza, de la incapacidad y la pereza, de la cobardía y la avaricia, del peso de las deudas y del dominio de los hombres.”
(Relatado por Al-Bujari)