
la Jutbah del día viernes 25 de Julio de 2025 correspondiente al 30 de Muhárram de 1447 h.
Traducción de la Jutbah del día viernes 30 de Muhárram de 1447 H.
acorde al 25 de Julio de 2025, pronunciada por el Sheij Mohammad Zaher Al Najjar
en la Mezquita del Centro Cultural Islámico “Custodio de las Dos Sagradas Mezquitas” Rey Fahd en Argentina
“FUNDAMENTOS DE LA CIUDADANÍA Y LA CONVIVENCIA ENTRE LAS PERSONAS EN EL ISLAM”
Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Al-láh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y mensajero, Señor nuestro bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.
Prosiguiendo:
Dice Al-láh, Altísimo sea, en el Sagrado Corán:
«Le concedí al ser humano dignidad y les he facilitado los medios para viajar por la tierra y por el mar, les he proveído de todo lo bueno y los he favorecido sobre muchas otras criaturas.» (Corán, 17:70)
Hermanos en la fe:Una de las mayores bendiciones que Al-láh ha concedido a Sus siervos es el Islam, esta religión que vino para sacar a las personas de las tinieblas hacia la luz y establecer la balanza de la justicia y la equidad en la tierra.
Sin embargo, queridos hermanos, las sociedades pueden verse afectadas por enfermedades que las alejan del verdadero espíritu de su religión. Una de las más peligrosas es la enfermedad del odio basado en la clasificación de las personas según sus creencias y religiones, y tomar eso como base para tratar con ellas en la vida diaria y en los derechos de ciudadanía.
El Islam vino a combatir esta visión ignorante y limitada. Vino a establecer un principio grandioso: que el valor de la persona humana está garantizado para todos, y que la dignidad humana está protegida independientemente de su religión, color o raza.
Al-láh dice en Su Libro, reafirmando esta dignidad general para todos los seres humanos: «Y ciertamente hemos honrado a los hijos deAdán…»
No dijo: “Hemos honrado a los musulmanes”, sino que dijo “a los hijos de Adán”,es
decir, todo ser humano tiene una parte de esa dignidad divina.
En cuanto al juicio sobre las creencias de las personas, eso es un asunto que le corresponde solo al Señor de los Mundos el Día del Juicio, y no nos incumbe a nosotros. La creencia incorrecta, falsa o desviada de una persona es algo entre él y su Creador, y es Él quien lo juzgará.
Dice al-láh, el Altísimo:
«Y nadie cargará con los pecados ajenos.»(Corán, 6:164).
Y dice también:
«Usted estienen su religión y yo la mía.»(Corán, 109:6).
Estos versículos establecen una base clara: la responsabilidad por las creencias es individual, mientras que la vida compartida entre las personas se basa en principios humanos como la justicia, la bondad y la moral correcta.
El Islam nos ordena ser justos con todos, incluso con quienes diferimos o no nos agradan. Dice Al-láh, Altísimo sea:
«¡Oh,creyentes!Sean responsables con [los preceptosde]Al-láh.Sean justos cuando den testimonio.
Que el rencor que sienten por un pueblo no les conduzca a obrar injustamente. Sean justos y equitativos, porque eso es lo más cercano a la piedad.»(Corán, 5:8)
El “odio hacia un pueblo” no debe llevarnos a la injusticia.
Entonces, ¿cómo debe ser nuestro trato con quienes comparten con nosotros el mismo
lugar, el vecindario, y con quienes tenemos intereses comunes?
Tenemos en el Mensajero de Al-láh, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean
con él, el mejor ejemplo.
Cuando emigró a Medina, no fundó una comunidad exclusiva para los musulmanes, sino que estableció un sistema único de convivencia para todos. Firmó el “Documento de Medina” o “Constitución de Medina”, considerada la primera constitución civil en la historia. En ella se establecía que todos los habitantes de Medina eran iguales y que todos tenían el deber de proteger y desarrollar la ciudad. No se exigía ser musulmán para gozar de derechos; estos estaban garantizados para todos sobre la base de la ciudadanía.
Y veamos esta grandiosa escena humana narrada por Yábir ibn Abdillah (que Al-láh esté complacido con él), quien dijo:
“Pasó una procesión fúnebre ante nosotros y el Profeta que la paz y las bendiciones de
Al-láh sean con él, se puso de pie, y nosotros nos pusimos de pie con él.Le dijimos:¡Oh Mensajero de Al-láh!¡ Es un judío!
Él respondió: ¿Acaso no es un ser humano?”
(Hadiz acordado por Bujari y Muslim).
¡Qué grandiosas palabras: “¿Acaso no es un ser humano?”!
Una pregunta que derriba todos los muros de discriminación y prejuicio.
Es un alma humana creada por Al-láh, y tiene su dignidad tanto en vida como en muerte. Ese es el criterio profético con el que debemos medir nuestras relaciones con los demás. Por eso, hermanos, el verdadero musulmán es aquel que muestra la belleza del Islam a través de su trato con todos, con buenos modales y convivencia pacífica, sin hacer distinciones por creencia.
Y hay muchos hadices que apoyan esto.
El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“Quien engaña, no es de los míos“(Relatado por Muslim).
Una norma general absoluta.
No dijo: “Quien engaña a un musulmán”, sino que dijo “quienengaña”, abarcando tanto a musulmanes como no musulmanes, creyentes y no creyentes.
El musulmán está obligado a ser honesto, veraz, justo y cumplir con sus compromisos con todas las personas, porque estos valores no son exclusivos de los musulmanes, sino que son valores humanos que el Islam vino a completar y exaltar.
El musulmán no miente, no engaña, no roba, no traiciona, no es injusto, no molesta a su vecino, sea este musulmán o no musulmán.
Esa es la verdadera identidad del musulmán, que refleja la luz de su fe.
Hermanos, el Islam nos ordena actuar con justicia y benevolencia hacia todas las personas, incluso si difieren de nosotros en la fe.
La norma sobre esto es la siguiente palabra de Al-láh:
«Al-láh no les prohíbe hacer el bien y tratar con justicia a quienes no los han
combatido por causa de la religión… »(Corán, 60:8).
Al-láh no nos ordena solo ser justos, sino también practicar el buen trato (birr),
que es el más alto grado de benevolencia.
Con este criterio, el verdadero corrupto no es quien difiere contigo en opinión, sino el que engaña, traiciona y comete injusticia.
Y el justo y virtuoso es el honesto y leal que beneficia a los demás y es una persona positiva en su sociedad.
Y que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con Su siervo y mensajero Muhammad.
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