Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie
con derecho a ser adorado excepto Al-láh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y
mensajero, Señor nuestro bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles
compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.
Al-láh Todopoderoso dice en el Generoso Corán:
“Al-láh desea facilitarles las cosas y no dificultárselas” (Corán, 2:185).
Y también dice:
“Al-láh quiere perdonarlos, mientras que quienes siguen sus pasiones solo quieren
extraviarlos lejos del camino recto. Al-láh facilita las cosas, ya que el ser humano fue creado
con una naturaleza débil.” (Corán, 4:27-28).
Prosiguiendo:
En medio de los avatares de la vida y la sucesión de responsabilidades, algunos
de nosotros podemos llegar a preguntarnos: ¿Existe un camino al Paraíso sin un
esfuerzo agotador? ¿Es posible alcanzar la complacencia del Misericordioso por
una vía accesible? ¿Cuántos creen que el camino al Paraíso es duro y difícil?
¿Cuántos piensan que las obligaciones religiosas son pesadas?
Vamos a replantear nuestra visión para descubrir juntos lo sencillo que es
nuestro grandioso Islam.
Primero: Nuestra religión es una religión de facilidad y simplicidad
Hermanos en la fe: nuestra noble religión es una religión de facilidad y sencillez,
sin dificultad ni complicación. Ha venido para facilitarnos el camino hacia el
éxito, no para dificultarlo.

Al-láh El Altísmismo dice en el Generoso Corán:
“Al-láh desea facilitarles las cosas y no dificultárselas” (Corán, 2:185).
Observen los pilares de esta gran religión: Testimonio de fe (declaración de la unicidad de
Al-láh), cinco oraciones diarias, caridad obligatoria que purifica los bienes (zakat), ayuno de
tan solo un mes, de los doce que tiene un año, y peregrinación para quien pueda realizarla,
al menos una vez en la vida.
¿No es esto el colmo de la facilidad y simplicidad?
Incluso evitando los pecados mayores ya habríamos recorrido un gran tramo hacia el
Paraíso.
Veamos este relato recopilado por Bujari y Muslim:
“Un beduino se acercó al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, y le
dijo: “¡Oh Mensajero de Al-láh! Indícame algo que, si lo cumplo, entre al Paraíso.”
El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, le dijo: “Adora a Al-láh sin
asociarle nada, cumple con la oración, da el zakat (caridad obligatoria), y ayuna el mes de
Ramadán.”
El beduino dijo: “Por Aquel en cuyas manos está mi alma, no añadiré nada más a eso.”
Entonces el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo: “Tendrá éxito
si dice la verdad.”
Segundo: La simplicidad de la creencia y la adoración
Nuestra religión no exige lo imposible, sino sinceridad y firmeza. El testimonio de fe son
dos palabras simples y fáciles a la lengua pero pesadas en la balanza, y son la llave del
Paraíso.
¿Y los actos de adoración diarios? ¡Menos de treinta minutos, de las veinticuatro horas que
tiene el día, eso, si uno se limita a los deberes!
En cuanto al recuerdo de Al-láh (dhikr), ¿cuántas recompensas se pueden alcanzar con
frases como: Subhanal-láh (Glorificado sea Al-láh), Al-hamdulil-láh (Gracias a
Al-láh), La iláha il-la Al-láh (No hay divinidad salvo Al-láh), Al-láhu Ákbar (Al-láh
es el más grande)?
Sin olvidar la caridad, pues esta puede ser un dátil, una palabra amable, o
incluso quitar algo dañino del camino.
Al-láh El Altísimo dice: “Todo lo que hagan de bien, Al-láh lo sabe.”
(Corán, 2:197).
Tercero: El Islam y la facilidad en las prohibiciones y obligaciones
Si solo evitamos los pecados mayores, ya hemos tomado el camino hacia el
Paraíso: no asociar nada a Al-láh, no matar, no cometer adulterio, no robar, no
consumir los bienes del huérfano…


El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo: “Verdaderamente la
religión (Din) es facilidad. Cuando una persona es extremista en la religión, ésta termina
derrotándola”. (Bujari).
¿Acaso esto es complicado? ¿Se exige algo fuera de nuestra capacidad?
No, por Al-láh, pues Al-láh no impone a ninguna alma más de lo que puede soportar. Más
bien, Su misericordia precede a Su ira.
Al-láh El Altísimo dice: “Al-láh no exige a nadie por encima de sus posibilidades..” (Corán,
2:286).
Cuarto: Mensajes prácticos para los corazones
Hermano en la fe, tú que te ves a ti mismo como débil, negligente e imperfecto; comienza
mañana con la oración del alba (fajr), y escribe para ti mismo un nuevo comienzo. La
puerta del arrepentimiento está abierta, y el perdón de Al-láh es inmenso.
El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo: “Las obras más amadas
por Al-láh son las constantes, aunque sean pocas” (Bujari).
Comienza con poco y sé constante, y verás la bendición en tu día, en tu sustento y hallarás
la felicidad que se ausentó de tu corazón.
Quinto: Un programa simple para alcanzar el éxito del Paraíso
Corrige tu creencia y tu intención, recuerda el Más Allá y tenlo presente en cada momento,
siente la brevedad de esta vida, conserva las cinco oraciones, evita los pecados mayores,
honra a tus padres, sé veraz en tus palabras, cuida tu lengua, baja la mirada, y sé una
persona activa y positiva entre la gente. Son palabras sencillas y actos limitados, pero
detrás de ellos hay voluntad, firmeza y sinceridad. Esa es la base, y lo que se
sume a eso es sólo bondad y favor.
Haz que tu fórmula para la vida sea simple:
Obligaciones + Evitar pecados mayores + Arrepentimiento × Sinceridad =
Boleto al Paraíso.
Al-láh El Altísimo dice en el Generoso Corán:
“Y todo bien que adelantéis para vosotros mismos, lo encontraréis junto a
Al-láh. Es mejor y mayor en recompensa. Y pedid perdón a Al-láh. En verdad,
Al-láh es Perdonador, Misericordioso” (Corán, 73:20).

Y que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con
Su siervo y mensajero Muhammad.