“Y ADORA A TU SEÑOR HASTA QUE TE LLEGUE LA CERTEZA…”

¡OPORTUNIDADES SIN FIN!

Las alabanzas pertenecen a Al-láh a Él lo alabamos y a en Él buscamos ayuda.
A quien Al-láh lo guía nadie lo puede desviar y a quien lo desvía nadie lo puede guiar.
Doy testimonio que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Al-láh Único sin
asociados y atestigüo que Muhámmad es el Su siervo y mensajero.
Prosiguiendo:
Al-láh Todopoderoso dice:
“Y adora a tu Señor hasta que te llegue la certeza (la muerte)” (Corán,15: 99).
Siervos de Al-láh, en verdad Al-láh, glorificado y exaltado sea, nos creó para adorarlo, y ha
hecho de este propósito la base de nuestra existencia en esta vida mundana. Él dijo en Su
revelación perfecta:
“Y no he creado a los genios ni a los seres humanos sino para que Me adoren”
(Corán, 51: 56).
Es una invitación clara y explícita a la continuidad en la adoración, no una adoración
limitada a momentos específicos o a ciertos días virtuosos, para luego alejarnos de
nuestro Señor cuando concluyen esas temporadas.
Al-láh nos ha concedido grandes temporadas de bondad y bendición: el mes de
Ramadán es una oportunidad para renovar la fe; los días del Hayy, una estación
para el arrepentimiento y el retorno a Al-láh; y los diez días de Dhul-Hiyya son días
benditos para las buenas obras. Pero, ¿significa eso que cerramos el Corán después
de Ramadán? ¿Que abandonamos la oración nocturna después del Eid? ¿O dejamos
de dar caridad cuando termina la temporada del Hayy? ¡Por Al-láh que no!
El verdadero creyente es quien persiste en su adoración y obediencia a su Señor en
todo tiempo y circunstancia, hasta que le llegue la certeza, es decir, la muerte.

“Y adora a tu Señor hasta que te llegue la certeza (la muerte)” (Corán, 15: 99).
Es lamentable ver a algunos que solo conocen a su Señor durante las temporadas de actos
piadosos. Cuando concluyen estos momentos, también termina su fervor devocional. Se
apresuran en la adoración durante Ramadán, pero luego cierran el Corán, abandonan las
mezquitas y olvidan el recuerdo de Al-láh. Esta no es la actitud del verdadero creyente, pues
él sabe que toda la vida es una forma de adoración, y que cada aliento que respira es una
oportunidad para acercarse a Al-láh.
¡Oportunidades sin fin: Tesoros diarios y semanales!
Queridos hermanos y hermanas, las oportunidades para adorar no tienen fin. Cada día es una
nueva oportunidad para acercarse a Al-láh. Al-láh, exaltado sea, no limitó el bien a ciertos
momentos, sino que nos abrió sus puertas de par en par en todo instante.
Cada semana, Al-láh nos ha concedido un día de fiesta: el viernes. En él hay una hora en la
que las súplicas son respondidas, una oración congregacional, y un sermón elocuente.
El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“En el viernes hay una hora en la que si un siervo musulmán está en oración pidiendo algo a
Al-láh, Él se lo concederá” (Bujari y Muslim).
Aprovechen estas horas benditas en la súplica y el pedido de perdón.
A quien desee aumentar sus buenas obras, le espera el ayuno de los lunes y jueves, días en
los que son elevadas y presentadas las obras ante Al-láh.
El Profeta , que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“Las obras se presentan (a Al-láh) los lunes y jueves, y me agrada que se presenten mis
obras mientras estoy ayunando” (Sunan at-Tirmidhi: 747, autenticado por Al-Albani).
¡Y cuán grandioso es el mérito de quien reza el fajr en congregación!
El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“Quien reza el alba (fayr)en congregación, luego permanece recordando a Al-láh hasta la
salida del sol y reza dos rak’at, obtendrá la recompensa de un Hayy y una ‘Umrah
completas, completas, completas” (Sunan at-Tirmidhi: 586, calificado como bueno
por Al-Albani).
¡Qué virtud tan grande y qué tesoro tan fácil de alcanzar para el creyente! Solo el
verdaderamente privado del bien se priva de ello.
No olvidemos los méritos de los adhkar (recuerdos de Al-láh), que son causa de
perdón y elevación en grados.
El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“Quien diga ‘SubhanAl-láh wa bihamdih’ (Glorificado sea Al-láh y alabado sea)
cien veces al día, se le perdonarán sus pecados, aunque sean como la espuma del
mar” (Bujari y Muslim).

Y dijo:
“No hay nadie sobre la Tierra que diga: ‘La ilaha illa Al-láh, Al-láhu Akbar, wa la hawla wa la
quwwata illa billah’ (No hay divinidad más que Al-láh, Al-láh es el más grande, y no hay
fuerza ni poder salvo en Al-láh), sin que se le perdonen sus pecados, aunque sean como la
espuma del mar”
(Sunan at-Tirmidhi: 3460, autenticado por Al-Albani).
Cada noche está el Qiyam al-layl (la oración nocturna), el honor de los creyentes y la escuela
de los elegidos.
Al-láh dice:
“se levantan de sus lechos para invocar a su Señor con temor y anhelo [de Su respuesta], y
dan en caridad parte de lo que les he proveído.” (Corán, 32: 16).
Cada mañana y cada noche están los adhkar que protegen al musulmán y lo colocan bajo la
compañía de Al-láh.
En todo momento, existe la oportunidad de leer el Corán, reflexionar sobre sus versículos y
recordar a Al-láh en cualquier situación.
La caridad es una de las puertas más amplias del bien, que nunca se cierra. Puedes dar
mucho o poco, incluso una palabra amable o una sonrisa es una forma de caridad.
El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“Protéjanse del fuego, aunque sea con medio dátil” (Bujari y Muslim).
Persistir en la adoración, aunque sea poca, es mejor que abandonarla tras las temporadas de
bien.
El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“Las obras más amadas por Al-láh son aquellas que se hacen constantemente, aunque sean
pocas” (Bujari y Muslim).
¡Oh Al-láh! Haznos de los que perseveran en Tu obediencia y adoración hasta que Te
encontremos complacido con nosotros.
Pido a Al-láh que nos conceda a todos la constancia en la obediencia, la firmeza en
la verdad y el mejor final. Amín.