
EL MÉTODO ISLÁMICO PARA CONSTRUIR LA FELICIDAD
“LA COMPLACENCIA CON EL DECRETO DE AL-LÁH”
Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Al-láh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y mensajero, Señor nuestro bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.
Prosiguiendo:
Dice Al-láh, Altísimo sea :
﴾ ¿Acaso son ellos los encargados de repartir la misericordia de su Señor? Soy Yo Quien concedo el sustento en la vida mundanal y elevo en grados a algunas personas sobre otras, para que así se sirvan y beneficien unos a otros. Sepan que la misericordia de su Señor es mejor que lo que pudieran acaparar [de bienes materiales en esta vida]. ﴿
(Corán, 43: 32)
Siervos de Al-láh: seguimos avanzando en nuestra serie “El método islámico para construir la felicidad”.
En sermones anteriores hablamos de la positividad como primer paso práctico, luego de tener buena opinión de Al-láh como motor y certeza del corazón.
Hoy nos detenemos en el fruto directo de esa buena opinión de Al-láh, la base sólida sobre la cual se sostiene la felicidad del creyente en su realidad: la complacencia con lo que Al-láh ha decretado.
Primero: La naturaleza del alma humana y la inquietud de la insatisfacción Hermanos:
la vida del ser humano no es monótona ni transcurre de una sola manera, sino que está en constante cambio. Sin embargo, el mayor problema
radica en la naturaleza del alma humana, que no se satisface: cada vez que la persona obtiene algo, anhela más; si alcanza una meta o posición, aspira a algo superior.
Nuestro Profeta صلى الله عليه وسلم ,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, describió esta
naturaleza con precisión en el hadiz narrado por Ibn ‘Abbás (que Al-láh esté complacido
con ambos):
“Si el hijo de Adán tuviera dos valles llenos de riquezas, desearía un tercero; y nada llenará el vientre del hijo de Adán sino la tierra. Y Al-láh acepta el arrepentimiento de quien se arrepiente.”
(Hadiz Acordado)
Esta ansiedad constante, la carrera interminable tras más y la falta de satisfacción con lo que se posee, son la fuente principal de muchas enfermedades de la sociedad contemporánea: ansiedad, tristeza, miedo, injusticia, inestabilidad y abundancia de conflictos.
El Islam vino a tratar estas enfermedades desde la raíz, estableciendo la creencia en la unicidad de Al-láh y consolidando una de las mayores adoraciones del corazón: la complacencia con Al-láh, con Su provisión, Su decreto y Su destino.
Segundo: La riqueza del alma y la guía profética Siervos de Al-láh:
la verdadera felicidad y la tranquilidad no se miden por la abundancia de bienes materiales.
Al-láh dice:
“¿Acaso ellos reparten la misericordia de tu Señor? Nosotros hemos distribuido entre ellos su sustento en la vida mundanal…”
El Mensajero de Al-láh صلى الله عليه وسلم,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, nos enseñó el verdadero significado de riqueza, felicidad y paz interior al decir:
“Conténtate con lo que Al-láh te ha dado y serás la persona más feliz (o la más rica).”
(At-Tirmidhi, Ahmad, Ibn Mayah)
Y afirmó que la verdadera riqueza es interna, no externa:
“No es la riqueza la abundancia de bienes, sino la riqueza es la riqueza del alma.”
La complacencia, hermanos, es la serenidad del corazón y su tranquilidad al saber que lo que Al-láh eligió para ti es lo mejor.
Es aceptar Su decreto, externa e internamente, con plena certeza.
Por eso dijo el Profeta صلى الله عليه وسلم,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él:
“Ha triunfado quien se ha sometido (al Islam), ha sido provisto con lo suficiente y Al-láh le ha hecho estar satisfecho con lo que le ha dado.”
(Muslim) Quien recibe la satisfacción, ha obtenido la llave de la felicidad.
Tercero: La complacencia no significa resignación Aquí debemos corregir un malentendido:
la complacencia con lo que Al-láh ha decretado no significa rendirse ni dejar de actuar ante aquello que puede cambiarse.
No significa no buscar tratamiento cuando estás enfermo, ni dejar de esforzarte en la búsqueda del sustento, ni renunciar a defenderte.
La verdadera complacencia es tomar los medios, esforzarse, trabajar y buscar mejorar, intentando alcanzar objetivos. Pero si después de haber hecho todo lo posible no se logra lo deseado, entonces llega el papel de la complacencia: aceptar el resultado sin tristeza destructiva, sin quedar paralizado, sin desesperación ni (objeción) al decreto de Al-láh.
Los sinceros combinan entre el esfuerzo constante y la aceptación total del decreto divino.
En cambio, quien se enfada con el destino vive en angustia, entre la desesperación y la ansiedad, alejándose de Al-láh y privándose de la tranquilidad del corazón.
Siervos de Al-láh:
en la complacencia con el decreto hay un bien inmenso y una gran recompensa.
El Profeta صلى الله عليه وسلم,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“La grandeza de la recompensa viene con la grandeza de la prueba. Y cuando Al-láh ama a un pueblo, los prueba; quien se complace tendrá complacencia, y quien se enfade tendrá enfado.”
(At-Tirmidhi, Ibn Mayah)
Todo el bien reside en la complacencia.
El Mensajero صلى الله عليه وسلم,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, nos enseñó
a renovarla cada día diciendo:
“Quien diga al anochecer: ‘Estoy complacido con Al-láh como Señor, con el Islam como religión y con Muhammad como Profeta’, será un derecho del siervo (por el favor de Al-láh) que Al-láh que lo complazca.”
(Ahmad, At-Tirmidhi)
Hermano musulmán:
Haz de la satisfacción tu provisión y de la complacencia tu compañera.
No mires lo que hay en manos de los demás para no despreciar las bendiciones de Al-láh sobre ti. Y sabe que lo que no te alcanzó no estaba destinado para ti, y lo que te alcanzó no podía haberte evitado.
¡Oh Al-láh! Te pedimos complacencia después del decreto, una vida placentera después de la muerte y el deleite de contemplar Tu noble rostro.
¡Oh Al-láh! Haznos estar satisfechos con lo que nos has provisto, bendícelo para nosotros y reemplaza todo lo que perdamos con algo mejor.
Y que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con
Su siervo y mensajero Muhammad.
