
LA GUÍA DEL PROFETA صلى الله عليه وسلم, QUE LA PAZ Y LAS BENDICIONES DE AL-LÁH SEAN CON ÉL, EN LA PREDICACIÓN Y LA EDUCACIÓN
Su guía en el trato con quien comete un error
Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Al-áh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y mensajero, Señor nuestro bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.
Prosiguiendo:
Al-láh, el Altísimo, dice:
﴾[¡Oh, Muhámmad!] Por misericordia de Al-láh eres compasivo con ellos.
Si hubieras sido rudo y de corazón duro se habrían alejado de ti; perdónalos,
pide perdón por ellos, y consulta con ellos los asuntos [de interés público]. ﴿ (Corán, 3:159).
Siervos de Al-láh:
Durante las últimas semanas hemos comenzado un recorrido por la vida del Profeta Muhammad ,صلى الله عليه وسلم que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, para conocer su guía en su vida, en sus relaciones y en su manera de tratar a los demás.
Hoy comenzamos el tercer eje de este recorrido: la guía del Profeta ,صلى الله عليه وسلم ,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, en la predicación y la educación, a través de una pregunta que todos enfrentamos en el hogar, en la mezquita, en la escuela, en el trabajo:
¿Cómo debemos tratar a una persona cuando comete un error?
El error no tiene una sola forma. Puede deberse a la ignorancia, al dominio de los deseos personales, a una buena intención acompañada de una manera incorrecta de actuar, o puede tratarse de un asunto grave que requiere firmeza.
Por eso, el Profeta ,صلى الله عليه وسلم ,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, observaba el acto, a quien lo había cometido, la causa del error y aquello que podía corregirlo. No reducía la educación simplemente a la amabilidad o a la dureza.
Uno de los ejemplos más claros es el de un beduino que entró en la mezquita del Profeta ,صلى الله عليه وسلم ,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él. No conocía las normas de la mezquita como las conocían los compañeros, y allí hizo algo que no correspondía a la sacralidad de aquel lugar.
La gente se levantó para impedirlo, pero el Profeta ,صلى الله عليه وسلم ,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“Déjenlo y viertan sobre su orina un recipiente de agua —o un cubo de agua—, pues
ustedes han sido enviados para facilitar y no han sido enviados para dificultar”. (Al-Bujari).
El error había ocurrido, la sacralidad de la mezquita era indiscutible y el celo de los compañeros por protegerla era digno de elogio. Sin embargo, el Profeta ,صلى الله عليه وسلم ,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, detuvo aquella reacción, porque un error no se corrige cometiendo otro error mayor.
El Profeta ,صلى الله عليه وسلم ,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, limpió el lugar con agua, enseñó al hombre y orientó a sus compañeros diciéndoles: “Han sido enviados para facilitar”.
Una persona puede tener razón al rechazar un error, pero puede equivocarse en la manera de corregirlo.
Por eso, el Profeta ,صلى الله عليه وسلم ,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“La amabilidad no está presente en algo sin embellecerlo, y no es retirada de algo sin afearlo”. (Sahih Muslim).
La amabilidad, entonces, no significa renunciar a la verdad, sino saber presentar y transmitir la verdad a las personas de la mejor manera.
Tenemos también el caso de Mu‘awiyah ibn Al-Hakam As-Sulami, que Al-láh esté complacido con él. Era alguien que había abrazado el Islam recientemente.
Mientras rezaba con el Profeta ,صلى الله عليه وسلم ,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, uno de los presentes estornudó, y Mu‘awiyah le dijo:
“Que Al-láh tenga misericordia de ti”.
Cuando terminó la oración, el Profeta ,صلى الله عليه وسلم ,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, le dijo:
“Esta oración no admite ninguna de las palabras de las personas; solamente contiene el tasbih, el takbir y la recitación del Corán”.
Mu‘awiyah, que Al-láh esté complacido con él, dijo:
“¡Que mi padre y mi madre sean sacrificados por él!
No he visto antes ni después de él a ningún maestro que enseñara mejor que él.
¡Por Al-láh! No me reprendió, no me golpeó ni me insultó”.
(Sahih Muslim).
Y existe otro tipo de persona que comete un error: aquella que sabe que lo que hace no es correcto, pero dentro de ella existe un deseo o una debilidad que necesita ser tratada.
Un joven se acercó al Profeta ,صلى الله عليه وسلم ,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, y le pidió permiso para mantener una relación ilícita. Algunos de los presentes lo reprendieron, pero el Profeta ,صلى الله عليه وسلمque la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, le dijo:
“Acércate”.
Entonces habló con él y le preguntó:
“¿Acaso te gustaría eso para tu madre?”
El joven respondió:
“No, ¡por Al-láh!”
Entonces el Profeta ,صلى الله عليه وسلم ,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, le dijo:
“Y las personas tampoco lo desean para sus madres”.
Luego le preguntó lo mismo respecto de su hija, su hermana, su tía paterna y su tía materna.
Después puso su mano sobre él y suplicó:
“¡Oh, Al-láh! Perdona su pecado, purifica su corazón y protege su castidad”.
(Transmitido por Ahmad; Shu‘ayb Al-Arna’ut consideró auténtica su cadena de transmisión).
Siervos de Al-láh:
Sería un error comprender de estos acontecimientos que la guía profética consiste en ser amable en absolutamente todas las situaciones.
En una de las expediciones, Usamah ibn Zayd, que Al-láh esté complacido con él, tuvo una actitud severa hacia un hombre que había pronunciado el testimonio de fe. Usamah pensó que aquel hombre había pronunciado la shahadah únicamente para protegerse ante aquella situación.
Cuando esto llegó al conocimiento del Profeta ,صلى الله عليه وسلم ,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, manifestó una fuerte desaprobación y le dijo:
“¿Acaso dijo: “No hay divinidad excepto Al-láh” y aun así lo mataste?”
Luego le dijo:
“¿Acaso abriste su corazón para saber si realmente lo dijo o no?”
Y continuó repitiéndoselo, hasta que aquello dejó una profunda huella en el corazón de Usamah, que Al-láh esté complacido con él. (Al-Bujari y Muslim).
La situación fue diferente porque aquí el error estaba relacionado con una inviolabilidad de enorme importancia y con juzgar aquello que había en el corazón de una persona. Por eso, la firmeza fue misericordia y justicia.
La amabilidad profética no es debilidad, y la firmeza profética no es dureza. Cada una tiene su lugar.
Al-láh, el Altísimo, dice:
﴾¡Oh, creyentes! Sean firmes en la justicia y den testimonio por Al-láh, aunque sea contra ustedes mismos﴿
(Corán, 4:135).
Una de las expresiones que mejor resume este tema es lo que el Profeta ,صلى الله عليه وسلم que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo a Mu‘adh y a Abu Musa cuando los envió a predicar:
“Faciliten y no dificulten; den buenas noticias y no ahuyenten; cooperen entre ustedes y no discrepen”.
(Al-Bujari y Muslim).
Facilitar no significa cambiar las normas. Dar buenas noticias no significa ocultar las responsabilidades. Y no ahuyentar a las personas no significa llamar correcto a lo que es incorrecto.
Significa que nuestro objetivo al hablar debe ser guiar hacia la verdad, no vencer para satisfacer nuestro propio ego.
Aquí podemos establecer para nosotros mismos una medida práctica:
Antes de corregir el error de tu hijo, de tu esposa, de tu esposo o de tu compañero, no preguntes solamente: «¿Qué hizo?»
Pregúntate también:
¿Lo sabía?
¿Por qué lo hizo?
¿Se trata de una debilidad pasajera o de una actitud persistente?
¿Necesita que le enseñe, que dialogue con él, que lo ayude o que adopte una postura
firme para proteger un derecho?
Y después hazte una pregunta todavía más difícil:
¿Realmente quiero corregirlo, o simplemente quiero descargar sobre él mi enojo?
Al-láh, el Altísimo, describió a Su Profeta ,صلى الله عليه وسلم ,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean
con él, diciendo:
﴾Se les ha presentado un Mensajero de entre ustedes mismos que se apena por sus adversidades, se preocupa y desea que alcancen el bien [e ingresen al Paraíso]; es compasivo y misericordioso con los creyentes. ﴿
(Corán, 9:128).
Esta misericordia no le impedía señalar el error. Por el contrario, era precisamente esa misericordia la que hacía que quisiera que quien había cometido un error saliera de él con el corazón sano, conocedor de la verdad y capaz de comenzar nuevamente.
Esta es la guía del Profeta ,صلى الله عليه وسلم ,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, con quien comete un error:
Al ignorante se le enseña.
Al débil se le ayuda.
A quien necesita ser convencido se le dialoga.
Y el error grave se enfrenta con firmeza y justicia.
El propósito es preservar la verdad y, al mismo tiempo, abrir el camino para regresar a ella. Y debemos vivir esta guía en nuestros hogares, en nuestras mezquitas y en nuestros lugares de trabajo.
¡Oh Al-láh! Bendice y concede la paz a nuestro Profeta Muhammad, a su familia y a todos sus compañeros.
Amén.
