Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Al-láh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y mensajero, Señor nuestro bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.

Prosiguiendo:

Siervos de Al-láh: ciertamente, Allah envía brisas de misericordia, así que estén atentos a ellas; hay temporadas de bien, búsquenlas; y tiempos de favor, aprovéchenlos. Han venido a ustedes: recíbanlos entusiastas; han llegado hasta ustedes: aprovechen. Son momentos que llegan y pasan como un abrir y cerrar de ojos. ¡Qué pérdida de la vida para quien los desperdicia! ¡Y qué felicidad para quien los alcanza y los aprovecha!

«Él es Quien dispuso la sucesión de la noche y el día para que reflexionen y Le agradezcan.»
(Corán, 25: 62)

Siervos de Al-láh: ha llegado a ustedes el mes de Sha‘bán, uno de los tiemposde obediencia y de las horas de virtud. En él se buscan las brisas de misericordia como también se elevan las obras y las aproximaciones a Al-láh. 
Narró Usama ibn Zayd —que Allah esté complacido con ambos—: 

Dije: “¡Oh Mensajero de Allah! No te he visto ayunar en ningún mes como ayunas en Sha‘bán”. Él respondió: “Es un mes al que la gente presta poca atención entre Rayab y Ramadán; es un mes en el que las obras se elevan al Señor de los mundos, y me gusta que mis obras sean elevadas mientras estoy ayunando”.

Y ‘Aisha —que Allah esté complacido con ella— dijo: 

“El Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— 

ayunaba hasta que decíamos: no rompe el ayuno; 

y rompía el ayuno hasta que decíamos: no ayuna. 

Nunca vi al Mensajero de Allah —la paz y las bendiciones sean con él— 

completar el ayuno de un mes entero salvo Ramadán, 

ni lo vi ayunar más que en Sha‘bán”.

Siervos de Al-láh: Sha‘bán es una tierra fértil de preparación y disposición para recibir Ramadán. El alma necesita entrenamiento, constancia y preludios; la elevación y el ascenso requieren una escalera y etapas previas. 

A veces el alma flaquea, el cuerpo se cansa y la persona se debilita en la adoración por falta de constancia; entonces se priva de su dulzura, sufre su peso y quizá no pueda perseverar ni mantenerla, perdiéndose así mucho bien.

Y puesto que Sha‘bán es la antesala de Ramadán, es apropiado que el musulmán se esfuerce en él con algo de lo que hará en Ramadán. La posición del ayuno de Sha‘bán respecto de Ramadán es como la de las oraciones sunnah regulares respecto de las obligatorias: ayunarlo es parte de la preparación y del cuidado por Ramadán, uno de los pilares del Islam.

El ayuno es una de las mejores formas de aproximarse a Al-láh, de las más nobles obediencias y de las más grandiosas adoraciones. 

Narró Abu Huraira —que Allah esté complacido con él— que el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— dijo, que Al-láh enaltecido sea dijo: “Toda obra del hijo de Adán es para él, excepto el ayuno: es para Mí y Yo recompenso por él. El ayuno es un escudo. Cuando uno de vosotros esté ayunando, que no diga obscenidades ni grite; y si alguien lo insulta o lo agrede, que diga: ‘Estoy ayunando’. Por Aquel en Cuya mano está el alma de Muhammad, el aliento del ayunante es más agradable ante Allah, el Día de la Resurrección, que el perfume del almizcle. El ayunante tiene dos alegrías: una cuando rompe el ayuno se alegra por su ruptura, y la otra cuando se encuentre con su Señor se alegrará por su ayuno”.

Hermanos en la fe: las puertas del bien están abiertas, y Allah no desperdicia la recompensa de quien hace el bien. Las obras de piedad en general no están limitadas por tiempo ni lugar; los tipos de obediencia son muchos y varían según el momento. 

No hay un acto de adoración exclusivo de Sha‘bán, pero es un mes en el que se elevan las obras; por eso el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— amaba ayunarlo.

Siervos de Al-láh: la negligencia es una enfermedad grave y causa de la ruptura del vínculo entre el siervo y su Señor. El negligente no siente su pecado, no abandona sus faltas, no se arrepiente de sus errores, no reconoce lo correcto ni rechaza lo reprobable. Pasan ante él las temporadas de bien y los tiempos de virtud mientras permanece dormido en la negligencia: ve y no reflexiona, es exhortado y no se frena, se le recuerda y no recuerda. Por ello el Mensajero de Allah —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— recomendó el ayuno de Sha‘bán debido a la negligencia de mucha gente respecto de él, 

diciendo: “Es un mes al que la gente presta poca atención entre Rayab y Ramadán”.

Así que, hermano musulmán, despierta de tu negligencia y prepárate para un huésped noble que llega con misericordia y complacencia de Allah, Altísimo.

Y que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con 
Su siervo y mensajero Muhammad.