“Y A AL-LÁH ENCOMIENDO MI ASUNTO”

“METODOLOGÍA DE LOS PROFETAS Y ALIVIO DE LOS PIADOSOS”

Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Al-láh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y mensajero, Señor nuestro bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.

Prosiguiendo:

Al-láh, Altísimo, dice:

“Y encomiendo mi asunto a Al-láh; ciertamente, Al-láh ve bien a Sus siervos.”(Corán, 40: 44)

Siervos de Al-láh:

El ser humano, libra batallas durante su vida junto al paso del tiempo y encuentra que siempre va entre dos estados: uno de preocupación constante por un futuro incierto y otro por un lamento de un pasado que no volverá.

Vive con un temor ininterrumpido: teme por el sustento, por la familia, de la gente y miedo de lo que puedan traer los días. Y esta preocupación, oh siervos de Al-láh, es el ladrón de la felicidad y el debilitador de la templanza.

Pero el Islam nos ofrece un remedio profundo para esta ansiedad y un medicamento eficaz para este temor. Y esto se resume en una sola frase que, si se asienta en el corazón, alivia la mente y rectifica la condición de uno:

“Y encomiendo mi asunto aAl-láh; ciertamenteAl-láh ve bien a Sus siervos”

(Corán, 40: 44)

“Y encomiendo mi asunto a Al-láh”…¡Qué grandiosa expresión!

Es una declaración de entrega total, un reconocimiento de la limitación humana y la delegación de todos los asuntos al Poderoso y Al que todo lo puede.

Pero, ¿cuál es la diferencia entre tawakkul (la confianza en Al-láh), tafwīd (la

entrega total) y thiqa (la confianza plena)?

El tawakkul, la confianza en Al-láh, consiste en tomar los medios necesarios mientras el corazón se apoya en Al-láh, y no en los medios mismos.

El tawakkul es acción, es hacer lo que puedas, es decir, es esforzarte al máximo, planificar, trabajar, buscar, pero con un corazón que no depende de tu inteligencia, tu dinero o tu esfuerzo, sino del Creador de las causas.

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, nos enseñó este equilibrio cuando un beduino le preguntó sobre su camello:

«¿Lo ato y confío en Al-láh, o lo dejo suelto y confío?»

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, respondió: «Átalo y confía.»

(Hadiz bueno, narrado por at-Tirmidhi).

El tawakkul no es inactividad ni negligencia, sino la cima del esfuerzo.

Miren al ave —dijo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, —:

«Si confiáseis en Al-láh como es debido, Él os proveería como provee a lave: sale por la mañana con el estómago vacío y regresa por la tarde saciada.»

(Hadiz auténtico, narrado por at-Tirmidhi).

El ave no se queda en su nido; sale, busca y se esfuerza. No tiene almacenes ni sabe dónde encontrará su sustento, pero entrega su asunto a Al-láh

mientras actúa, y vuelve saciada.

Cuando ya has hecho tu parte, viene el turno del tafwīd:

“Y encomiendo mi asunto a Al-láh.”

El tafwīd es lo que viene después del esfuerzo: es entregar el resultado a Al-láh.

Ataste tu camello —ahora encomienda su cuidado a Al-láh. Estudiaste para el examen —ahora encomienda el éxito a Al-láh. Buscaste el sustento —ahora encomienda el resultado a Al-láh.

Y aquí, oh siervos de Al-láh,nace la tercera llave: la confianza en Al-láh (thiqa billāh).

Es la serenidad que llena tu corazón después de haber entregado tu asunto.

Es la certeza de que la elección de Al-láh para ti es mejor que tu elección para ti mismo, y que Su gestión es mejor que la tuya.

La confianza es saber que cuando dijiste: “Y encomiendo mi asunto”, pusiste tu carga en manos del Poderoso, el que todo lo ve, el que todo lo sabe, el Misericordioso.

Y quien tiene a Al-láh como su representante, ¿teme acaso? Quien tiene a Al-láh como su apoyo, ¿se angustia?

Al-láh dice:

“Quien deposite su confianza en Al-láh, sepa que Él le será suficiente.”(Corán, 65: 3)

“Le será suficiente” significa: le será suficiente para todo, le protegerá de todo mal.

Miren la confianza de los profetas en su Señor:

Este es Ibrahim (Abraham), la paz sea con él. Cuando fue tomado para ser arrojado al fuego, toda la gente se reunió contra él.

Vino el ángel Gabriel, la paz sea con él, ofreciéndole ayuda, pero su confianza en Al-láh fue mayor.

Respondió con la firmeza del que confía:

«De ti, no necesito nada; de Al-láh, Él me basta. Él es el mejor de los que ayudan.»

(Relato auténtico mencionado por al-Bujari).

Pronunció las palabras de confianza y entrega, y de inmediato vino el alivio:

“Dijimos:¡Oh fuego! frío y seguro para Abraham.”(Corán, 21: 69)

Y este es nuestro Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, en el momento más difícil dentro de la cueva, con los idólatras en la entrada.

Si uno de ellos hubiese mirado hacia abajo, los habría visto.

Su compañero le dijo:

«¡Oh Mensajero de Al-láh! Si uno de ellos mirara hacia abajo…»

Y él, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, respondió con la confianza del que delega plenamente:

«¡Oh Abu Bakr! ¿Qué piensas de dos, cuando el tercero de ellos es Al-láh?

No temas,ciertamente Al-láh está con nosotros.»

(Relato unánimemente aceptado; el versículo se encuentra en At-Tawbah, 40).

Esa es la confianza absoluta de que Al-láh ve su situación y tiene poder para protegerlos.

¿Y cuál fue el resultado de la entrega y la confianza?

Volvamos al creyente de la familia del Faraón.

¿Qué ocurrió después de que dijo: “Y encomiendo mi asunto a Al-láh”?

La respuesta divina vino de inmediato en el siguiente versículo:

“Y Al-láh lo protegió de las malas maquinaciones que tramaron.”(Corán, 40: 45)

La partícula fa en árabe indica una consecuencia inmediata: tan pronto como delegó su

asunto, le llegó la protección y la suficiencia.

Siervos de Al-láh:

Hoy necesitamos vivir aplicando esta metodología.

En tu miedo al futuro, en tu preocupación por el sustento, en la educación de tus hijos, en tus relaciones con la gente…

Toma los medios como si todo dependiera de ellos, pero confía en Al-láh como si nada dependiera de ellos, y finalmente entrega el asunto a Él con total confianza en que Su decisión es la mejor.

No cargues con la preocupación del resultado, sino con la sinceridad en tu confianza. No te angusties por cómo sucederá, confía en Quien lo hará.

Entre las súplicas del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, estaba:

«Oh Al-láh,a Timehe sometido,en Tihe creído,en Tihe confiado,hacia Time vuelvo yporTi discuto…»

(Relato unánimemente aceptado).

Ese es el método del musulmán: sumisión, fe, confianza y retorno a Al-láh.

¡Oh Al-láh! Te pedimos una confianza sincera en Ti y un buen pensamiento sobre Ti.

¡Oh Al-láh! Encomendamos a Ti todos nuestros asuntos, grandes y pequeños; rectifica todo lo que nos concierne y no nos dejes depender de nosotros mismos ni por un instante.

¡Oh Al-láh! Satisfácenos con lo lícito y apártanos de lo prohibido, con Tu obediencia apártanos de la desobediencia, y con Tu favor apártanos de todos los demás.

Y que la paz y las bendicionesde Al-láh sean con

Su siervo y mensajero Muhammad.

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