LA FINALIDAD SUBLIME DEL AYUNO
(EL CORAZÓN SANO Y LA SEGURIDAD SOCIAL)

Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie
con derecho a ser adorado excepto Al-láh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y
mensajero, Señor nuestro bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles
compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.

Prosiguiendo:
Dice Al-láh, Altísimo sea, en Su Revelación perfecta:
«¡Oh, creyentes! Se les prescribe el ayuno al igual que les fue prescrito a quienes los precedieron, para que alcancen la piedad. » (Corán, 2:183)

Siervos de Al-láh,
hoy nos detenemos ante esta gran aleya para hacernos una pregunta fundamental: si la piedad es la finalidad suprema del ayuno, ¿cuál es la verdadera esencia de la piedad? ¿Es acaso solo hambre y sed? ¿Se limita únicamente a la inclinación y la postración en las noches de
Ramadán?El concepto más profundo de la piedad en la escuela del ayuno reside en
alcanzar la pureza del corazón y lograr la seguridad social.
El ayuno es un curso intensivo de formación: no solo educamos nuestros estómagos, sino que también disciplinamos nuestras emociones, purificamos nuestros corazones y regulamos nuestras relaciones con quienes nos rodean.

Hermanos,
es fácil para una persona abstenerse de la comida y la bebida, pero el ayuno
más grande y más difícil es el ayuno del corazón: que tu corazón ayune del rencor, ayune
de la envidia y ayune de la mala sospecha hacia la gente.

Dice el Profeta صلى الله عليه وسلم, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él:
“Ciertamente Al-láh no mira vuestras apariencias ni vuestras riquezas, sino que mira vuestros corazones y vuestras obras”.

Este corazón es el lugar de la mirada del Señor y es el verdadero capital con el que uno se
encontrará con Al-láh el Día de la Resurrección. ¿Acaso no dijo Ibrahim, el amado de
Al-láh, en su súplica: “No me avergüences el día en que sean resucitados; el día en que no
servirán ni los bienes ni los hijos, salvo quien venga a Al-láh con un corazón sano” ?
¿Cómo, entonces, puede corresponder a un musulmán ayunar de lo lícito, como el agua y
el pan, y dejar su corazón como un campo abierto para los rencores y las enemistades?
Tu odio hacia tu hermano musulmán y tu ruptura con él corrompen tu ayuno espiritual del
mismo modo que la comida corrompe tu ayuno físico. El ayuno verdadero es salir de
Ramadán con un corazón blanco, que no albergue rencor hacia nadie de la creación.

Siervos de Al-láh: el islam rechaza la adoración egoísta, aquella adoración que se queda en
el ámbito individual del oratorio y cuya huella no se ve en la conducta ni en el trato con la gente. No tiene valor quien reza el tarawih y llora por la noche, pero durante el día corta los lazos familiares, daña a su vecino o es injusto con quienes trabajan bajo su responsabilidad.

Se preguntó al Profeta صلى الله عليه وسلم , que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, acerca de
una mujer que abundaba en oración, ayuno y caridad, pero dañaba a sus vecinos con su
lengua; él dijo: “Ella está en el Fuego”.
Y se le preguntó por otra mujer que ayunaba y rezaba poco, pero daba algo de caridad y no dañaba a sus vecinos; dijo: “Ella está en el Paraíso”.
¡Ese es el criterio! La adoración que no mejora tu relación con la gente es una adoración incompleta que no ha dado sus frutos. Por eso el Profeta صلى الله عليه وسلم, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, nos advirtió del verdadero fracaso:
cuando una persona llegue el Día de la Resurrección con oración, ayuno y zakat, pero habiendo insultado a este, calumniado a aquel, consumido los bienes de otro, derramado sangre y golpeado a otros; entonces se les dará a esos de sus buenas obras hasta que se agoten, y luego será arrojado al Fuego.
Cuídense de esas acciones, de esas palabras duras y de esos comportamientos hirientes que rompen los corazones y hacen desaparecer las buenas obras.

Siervos de Al-láh:

en esta era —la era de las redes sociales y de la rápida difusión de noticias— han aumentado las disputas verbales, los rumores y las provocaciones. Aquí se manifiesta la grandeza del ayuno como un escudo protector que cuida tu energía emocional.
Dice el Profeta صلى الله عليه وسلم , que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él:
“El ayuno es un escudo; cuando sea el día de ayuno de alguno de vosotros,
que no diga obscenidades ni levante la voz; y si alguien lo insulta o lo agrede,

que diga: “Ciertamente estoy ayunando””.

Ramadán nos enseña estabilidad emocional y la virtud de saber ignorar. Te enseña a no
ser una pluma a merced del viento, provocada por cada palabra y enfadada por cada
mensaje, arrastrada a batallas triviales sin ningún beneficio.
Cuando te dices a ti mismo “estoy ayunando”, construyes un muro de serenidad alrededor de tu alma. Le dices a quien te ofende que posees la fuerza suficiente para contener tu ira, poniendo en práctica su dicho صلى الله عليه وسلم,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él:
“El fuerte no es el que vence en la lucha, sino el que se domina a sí mismo cuando se enoja”.

Hermanos:
dado que el ayuno educa el espíritu y dado que buscamos la finalidad suprema
—la paz social—, este mes es el mes de la reconciliación.
Dice el Profeta صلى الله عليه وسلم , que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él:
”¿Acaso no os informaré de algo mejor en grado que el ayuno, la oración y la caridad?”
Dijeron: «Sí».
Dijo: “La reconciliación entre las personas, pues la corrupción entre ellas es la que arrasa”.
No dejen que pasen los días de Ramadán mientras estén enemistados con su hermano, su hermana, su vecino o su amigo. Las obras se elevan a Al-láh y Él perdona a todo musulmán excepto a dos entre los que hay enemistad, y dice:
“Dejad a estos dos hasta que se reconcilien”. Hagan de este mes una oportunidad para romper las barreras del orgullo; den el primer paso y sean el mejor de los dos, el que inicia el saludo.
Pasen por alto las faltas, perdonen y disculpen.
¿Acaso no aman que Al-láh los perdone?

Siervos de Al-láh:
el grado más alto del éxito en Ramadán no consiste solo en completar el
Corán una y otra vez, sino en salir de este mes con un corazón sano y con una hoja en blanco respecto a los derechos de las personas. En ser una fuente de seguridad y de paz para todos los que te rodean, de modo que la gente se sienta a salvo contigo en su sangre, sus bienes, su honor y sus sentimientos.

Y que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con
Su siervo y mensajero Muhammad.