LA VIRTUD DEL DÍA VIERNES Y SUS NORMAS

Alabado sea Al-láh, Señor de los mundos. Atestiguo que no hay divinidad excepto Al-láh, único, sin asociado, y atestiguo que Muhammad es Su siervo y Su mensajero.

Prosiguiendo:
Siervos de Al-láh, teman a Al-láh y sepan que Él los ha favorecido con incontables gracias.
Entre Sus gracias está que honró y distinguió a esta nación de Muhammad con este día grandioso, al cual le otorgó una virtud especial por encima de los demás días, con un gran ritual, y proveyó a los musulmanes y a los fieles con la capacidad de responder a su llamado y a su celebración, e incluso de engalanarse y perfumarse por su virtud y gran estatus. Este día, sin duda, es el mejor día sobre el cual ha salido el sol: en él Al-láh creó a nuestro padre Adán (la paz sea con él), en él lo hizo entrar al Paraíso, y de él fue sacado.

Es el día en que tendrá lugar la Hora (el Juicio Final), tal como se menciona en el hadiz.
¡Oh siervos de Al-láh, oh musulmanes! ¡Qué hermoso es este llamado de parte del Señor de la Gloria, convocando con la más bella de las cualidades, la de la fe, a los creyentes!

Al-láh Altísimo dice:
“¡Creyentes! Cuando sea realizado el llamado a la oración del día viernes, acudan al recuerdo de Al-láh y abandonen el comercio, es lo mejor para ustedes. ¡Si supieran! ” (Corán, 62:9)


Es un llamado lleno de honor para los creyentes a apresurarse a cumplir con este gran rito,
la oración del viernes.

Es de las mayores asambleas semanales de los musulmanes, para la cual el creyente debe prepararse con el baño ritual, el perfume, el dejar toda ocupación y dedicarse por completo a ella.

El Mensajero de Al-láh, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“Quien se lave el día viernes y haga el baño mayor (ghusl), vaya temprano y lo antes posible, camine y no monte, se acerque al imán, escuche y no hable, tendrá por cada paso el equivalente a la recompensa de un año de ayuno y oración nocturna.” (Hadiz auténtico)

Siervos de Al-láh, sepan que Al-láh distinguió este día con una hora en la cual, cuando un musulmán suplica estando en oración, Al-láh le concede lo que pide.
El Mensajero, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo en un hadiz narrado por Abu Hurairah:
“En él hay una hora en la que ningún siervo musulmán coincide con ella, pidiendo algo a Al-láh, Sin que Él se lo conceda”
Y se dijo también que ese tiempo es desde que el imán se sienta en el púlpito hasta que finaliza la oración, o bien después de la oración del ‘Asr hasta la puesta del sol.
Entre las normas a tener en cuenta y aplicar, el Mensajero, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo que el baño del viernes es obligatorio para todo adulto.
(Hadiz de Abu Sa‘id al-Judri, acordado por al-Bujari y Muslim).


También recomendó perfumarse, usar la mejor ropa, y adornarse como dijo Al-láh:
“¡Oh, hijos de Adán! Vistan con elegancia cuando acudan a las mezquitas.” (Corán, 7:31)


De igual modo, dijo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, en otro hadiz narrado por Abdullah ibn ‘Amr:
“Quien se bañe el viernes, se perfume con lo que tenga en casa, vista su mejor ropa, no atraviese sobre los cuellos de la gente, y no hable mientras el imán da la exhortación, le será perdonado lo que hay entre ese viernes y el siguiente.” (Hadiz hasan)


Otra de las grandes tradiciones es ir temprano a la mezquita.
El Mensajero, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“Cuando llega el viernes, hay ángeles en las puertas de la mezquita que escriben a los que van llegando, primero el primero. Cuando el imán se sienta, cierran sus registros y escuchan la exhortación.”


Siervos de Al-láh, entre las faltas más graves está no escuchar la jutbah (sermón).
El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“Si le dices a tu compañero: ‘Escucha’, mientras el imán da la exhortación, has cometido una falta.”

Segunda jutbah
Alabado sea Al-láh, Señor de los mundos. Atestiguo que no hay divinidad excepto Al-láh, único, sin asociado, y atestiguo que Muhammad es Su siervo y Su mensajero.

Prosiguiendo:
Oh gente, entre las acciones recomendadas de este día, tanto en la noche previa como en el mismo viernes, está la recitación de Sura Al-Kahf.
El Mensajero, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“Quien lea Sura Al-Kahf el viernes, le será iluminado entre dos viernes.”
Asimismo, si alguien llega mientras el imán está dando el sermón, debe rezar dos rak‘at cortas.

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“Cuando uno de vosotros venga el viernes y el imán esté dando la exhortación, que rece dos rak‘at y que las haga breves.”

Siervos de Al-láh, hay algunas acciones y comportamientos que muchos musulmanes realizan y que no están de acuerdo con la sharía, más aún, pueden ser causa de que la obra sea anulada.
Entre lo que vemos está: hablar en exceso, usar los teléfonos, enviar mensajes, distraerse en lugar de escuchar atentamente, tomar fotos, hacer gestos, caminar entre los orantes para pasar de un lado a otro, dar el saludo de paz en medio del sermón, saludar al sheij, leer el Corán en voz alta mientras el imán predica… Todo esto está prohibido totalmente.

Lo primero de todo es guardar silencio y escuchar el sermón y la exhortación.
Y como mencionamos al inicio: los ángeles, con toda su grandeza, se sientan a escuchar.

Siervos de Al-láh, sepan que esta es la religión del Señor de los mundos.
Tiene normas de cortesía y de adoración que debemos cumplir, obedeciendo lo que Al-láh ordenó y absteniéndonos de lo que prohibió.

Entre los asuntos más peligrosos está que alguien venga a la oración y se retire sin haber obtenido su recompensa.
También, que algunos orantes dejen descubiertas sus partes íntimas durante el rukū‘ o el suyūd (inclinación y postración), sin preocuparse por cubrirse adecuadamente.
Otra falta común es que muchos prefieren sentarse en los últimos lugares, cuando lo que corresponde es saber que la mejor de las filas para los hombres es la primera, y la peor de ellas es la última.

Y dijo el Mensajero de Al-láh, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él:
“Lo mejor de las filas de los hombres es la primera, y lo peor es la última. Y lo mejor de las filas de las mujeres es la última, y lo peor es la primera”.

Y entre los errores más difundidos y comunes está pasar frente a los orantes y cruzar por encima de sus cuellos, ya sea al ingresar o al retirarse después de la oración.
Todo esto contradice la guía del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él.

Dijo el Mensajero de Al-láh, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él:
“Si el que pasa frente a un orante supiera lo que recae sobre él (de pecado), le sería mejor
esperar cuarenta (días, o años, o meses) que pasar frente a él”.


Pido a Al-láh que nos enseñe lo que nos beneficia, que corrija nuestras obras y actos de adoración, y que nos haga de los que escuchan la palabra y siguen lo mejor de ella.

Y que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con
Su siervo y mensajero Muhammad.