La claridad en la base de la religión (la creencia) y en la profundidad de la certeza

Siervos de Al-láh:

Lo primero en lo que el musulmán debe ser claro es en sus concepciones fundamentales y en su creencia.

La creencia del musulmán debe ser pura y limpia, tan luminosa como el sol en pleno día, sin duda ni mezcla con la falsedad.

La claridad en el monoteísmo significa que el musulmán afirma y declara con total convicción que no hay divinidad excepto Al-láh,y que Muḥammad es el Mensajero de Al-láh.

Esta es la base sobre la cual se edifica todo, y no hay lugar para el politeísmo, ni manifiesto ni oculto.

Las concepciones del musulmán sobre su Señor, el universo y el propósito de su existencia deben ser claras, derivadas del Libro(el Corán)y de la Sunna hauténtica.

Al-láh Altísimo dice:

«Él es Quien te ha revelado el Libro[¡Oh,Muhammad!].En él hay versículos categóricos de significado evidente, que son la base del Libro, y otros que aceptan interpretaciones….»(Corán, 3: 7).

El musulmán recurre a estos versículos firmes -que son el fundamento de la religión- para eliminar cualquier duda.

Esa claridad implica que no hay lugar para la negligencia en los asuntos de la creencia islámica, pues son fijos e inmutables: lo que fue fe ayer, sigue siendo fe hoy.

La confusión en la creencia abre la puerta a las innovaciones y supersticiones, debilita la certeza y deja a su portador perdido y vacilante entre los caprichos.

La claridad en los límites de la Sharía (lo lícito y lo ilícito) y en el método Práctico

Oh siervos de Al-láh:

Una de las manifestaciones más grandes de la claridad en la vida del musulmán es su claridad en la comprensión jurídica y en sus tratos, especialmente en lo relativo a lolícito (halal) y lo ilícito (haram).

El musulmán está obligado a conocer los límites establecidos por Al-láh y no ser negligente con las prohibiciones bajo el pretexto de la ignorancia o la indulgencia.

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo: 

«Lo lícito es claro y lo ilícito es claro; entre ambos hay cosas dudosas que mucha gente no conoce. Quien se aparta de las cosas dudosas preserva su religión y su honor; y quien cae en lo dudoso, cae en lo ilícito…»  (Sahih al-Bujari, Libro de la fe, hadiz n.º 52).

Lo lícito según la jurisprudencia y la Sharía es claro, y lo ilícito también es claro; no necesitan interpretación. 

En cuanto a lo dudoso, la claridad consiste en preguntar, confirmar, abstenerse y actuar con cautela, preservando así la religión y el honor.

La claridad del musulmán en lo que respecta a lo lícito y lo ilícito lo protege de caer en el error. 

Sus transacciones financieras, familiares y sociales deben ser claras y francas, lejos del engaño, la manipulación o el fraude. 

El musulmán no deja abierta ninguna puerta para que el dinero ilícito o la duda entren en su vida.

La claridad en la palabra y la acción: la postura y la conducta

Siervos de Al-láh: 

La claridad no se completa sino cuando se refleja en el comportamiento y las palabras del musulmán.

Claridad en la veracidad: 

El musulmán es claro en su discurso, veraz, no miente ni es hipócrita. 

Al-láh Altísimo dice:  «¡Oh, creyentes! Tengan temor de Al-láh y permanezcan junto a los que dicen siempre la verdad. ». (Corán, 9:119). 

La claridad en la palabra es, en esencia, la veracidad.

Claridad en la intención y el objetivo: 

El musulmán es claro respecto al propósito de su vida: adorar a Al-láh.  Su intención en cada obra es sincera, únicamente por Al-láh.  No busca con sus actos ostentación ni fama, sino que todo su esfuerzo es anhelando el rostro de Al-láh Altísimo.

Y que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con 
Su siervo y mensajero Muhammad.