“LOS MÁS AMADOS POR ALLAH SON LOS QUE MÁS BENEFICIAN A LA GENTE”

Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Al-láh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y mensajero, Señor nuestro bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.

Prosiguiendo:

Al-láh, Altísimo, dice:

«¡Oh, creyentes! Inclínense y prostérnense [durante la oración], adoren a su Señor y hagan el bien, que así alcanzarán el éxito.» (Corán, 22:77)

Siervos de Al-láh: 

El Islam ha venido con un método integral que logra el afecto, el amor y la armonía entre las personas. Esta religión nos exhorta a la cooperación, a la solidaridad y nos advierte contra el egoísmo y la negatividad, impulsándonos  siempre hacia la participación positiva y anteponiendo el interés general al particular.

Al-láh, glorificado sea, afirma el gran valor que poseen las obras voluntarias:

«Y quien haga un bien voluntariamente,  ciertamente Al-láh lo sabrá. » 

(Corán, 2:184)

Y dice también ordenándonos a apoyarnos mutuamente en lo justo y lo benevolente :

«Ayúdense unos a otros en la virtud y en la piedad, pero no se ayuden en el pecado ni en la enemistad. Teman a Al-láh, pues Al-láh es severo en el castigo. »  (Corán, 5:2)

En este sentido nuestro Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, nos estableció esta regla profética al decir:

“Quien pueda de vosotros beneficiar a su hermano, que lo haga.” 

(Hadiz auténtico narrado por Muslim)

Si observamos el noble Corán, vemos cuán elevada es la posición que Al-láh da a las buenas acciones y la adoración, como en el verso inicial:

« adoren a su Señor y hagan el bien, que así alcanzarán el éxito. »

Y si reflexionamos sobre la Sunnah del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, encontramos que da valor a todo acto que beneficie a los demás, por pequeño que parezca. 

Abu Huraira relató que el Mensajero de Al-láh, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:

“Mientras un hombre caminaba por un camino, encontró una rama con espinas y la quitó del sendero. Al-láh le agradeció y le perdonó.” 

(Hadiz acordado por Bujari y Muslim)

¡Oh siervos de Al-láh! ¡Reflexionen! ¡cuán pequeño parece quitar una rama del camino! y ¡cuán grande es su recompensa! ante Al-láh porque el bien es colectivo.

Uno de los principios más importantes del Islam es anteponer el beneficio colectivo al individual. 

El Mensajero de Al-láh, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, nos dio un hermoso ejemplo de solidaridad y altruismo cuando elogió a los compañeros de Abu Musa al-Ash’ari, diciendo:

“Cuando escaseaba el alimento de sus familias en Medina, ellos reunían lo que tenían en un solo recipiente y se lo repartían entre sí. Son de mí, y yo soy de ellos.” 

(Hadiz acordado por Bujari y Muslim)

¡Oh creyentes! Hacer el bien y procurar el beneficio general es el camino de los profetas y mensajeros. Al-láh dijo acerca de ellos:

« Les inspiramos que hicieran buenas obras. » 

(Corán, 21:73)

El profeta Noé dijo a su pueblo:

« ¡Oh, pueblo mío! No les pido retribución alguna a cambio [de transmitirles el Mensaje], pues Al-láh será Quien me recompensará… » 

(Corán, 11:29)

Y el profeta Hud dijo a su pueblo:

« ¡Oh, pueblo mío! No les pido remuneración alguna a cambio [de trasmitirles el Mensaje], solo anhelo la recompensa de Quien me ha creado. ¿Es que no reflexionan? » 

(Corán, 11:51)

En cuanto a nuestro amado Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, alcanzó la cumbre del altruismo y la entrega a los demás. Cuando se le concedió una súplica que sería respondida, dijo:

“Toda súplica de un profeta es respondida, y cada uno se apresuró a pedir por sí mismo. Yo, sin embargo, he reservado mi súplica como intercesión por mi comunidad el Día del Juicio, para todo aquel que muera sin asociar nada con Al-láh.” 

(Hadiz acordado por Bujari y Muslim)

Así siguieron sus nobles compañeros, los Sahaba, por este recto camino, siendo los más beneficiosos para la gente, continuando el legado de los profetas.

Quien observe los fines de la ley islámica (maqásid al-sharía) verá numerosos ejemplos de la prioridad que el Islam da al beneficio general y al bienestar de las personas por encima de los intereses personales.

Y basta con las palabras del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él :

“Las personas más amadas por Al-láh son las que más benefician a la gente.” 

(Hadiz hasan, narrado por At-Tabarani)

El beneficio público tiene un gran valor y un profundo efecto, pues es la verdadera encarnación del principio de hermandad y unión. El creyente siente alegría por la felicidad de los demás y dolor por su sufrimiento.

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:

“El creyente con el creyente es como un edificio, cada parte fortalece a la otra.” 

(Hadiz acordado por Bujari y Muslim)

Y entrelazó sus dedos para ilustrarlo. Lograr el beneficio general es, pues, una puerta grandiosa para difundir el amor, la unión y la fraternidad entre los miembros de la sociedad, y el arma más poderosa contra el egoísmo y la vanidad. 

Por eso el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, vinculó la perfección de la fe a este principio, diciendo:

“Ninguno de vosotros cree verdaderamente hasta que no desee para su hermano  lo que desea para sí mismo.” 

(Hadiz acordado por Bujari y Muslim)

¡Siervos de Al-láh! Las formas de beneficiar a los demás son amplias y no se limitan solo al aspecto material. Cada uno de nosotros puede ser útil desde su posición:

  • En tu hogar: siendo bondadoso con tu familia, educando a tus hijos y gastando en ellos.
  • Con tus vecinos: evitando causarles daño, preguntando por ellos y preocupándote por su bienestar.
  • En tu trabajo: siendo confiable, sincero, responsable y servicial con la gente.
  • En tu comunidad: siendo un buen ciudadano y dando buen ejemplo con tu conducta islámica. Compartiendo cualquier acción de bien, como la solidaridad, o ayudando a mantener el orden y la limpieza en tu barrio. 
  • En la mezquita: participando en la enseñanza, la limpieza o en la organización de actividades.
  • En todo lugar: ayudando a quien lo necesite, sonriendo o pronunciando una buena palabra.

El Islam nos enseña que exaltar el valor del beneficio común es una de las  mayores causas del progreso de las sociedades.

Que cada uno de nosotros sea una llave para el bien, recordando siempre que todo acto, por pequeño que sea, será registrado ante Al-láh:

« Quien haya realizado una obra de bien, tan pequeña como un átomo, la encontrará registrada. Pero quien haya realizado una mala obra, tan pequeña como un átomo, también la encontrará registrada. » 

(Corán, 99:7-8)

Y Al-láh, Altísimo, dice:

« Y di: ¡Obrad! Al-láh verá vuestras obras, y Su Mensajero y los creyentes. » 

(Sura At-Tawba, 9:105)