Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie
con derecho a ser adorado excepto Al-láh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y
mensajero, Señor nuestro bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles
compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.
Al-láh Todopoderoso dice en el Generoso Corán:
“¡Apresúrense a realizar obras de bien!” (Corán, 2:148)
Y también dice:
“y hagan el bien, que así alcanzarán el éxito.” (Corán, 22:77).

Prosiguiendo:
Siervos de Al-láh: el mensaje del Islam ha venido como una invitación íntegra a
todo lo que sea bueno y beneficioso, y también como una barrera contra todo
lo malo. Es un llamado al monoteísmo y la justicia, a la veracidad y la honradez,
a la misericordia y la benevolencia, a las buenas obras y al buen carácter.
Las aleyas del Generoso Corán y sus exhortaciones a la fe siempre encierran
una orden hacia algo bueno o una prohibición contra algo malo. Por eso, el
noble compañero del Mensajero de Al-láh ‘Abd Allah ibn Mas‘ud (que Al-láh
esté complacido con él) dijo:
“Cuando escuches que Al-láh dice: “¡Oh creyentes!”, escucha con atención,
pues es un bien al que se te está llamando o un mal del que se te está
apartando.”


Al-láh Todopoderoso, elogió a Sus siervos creyentes porque se apresuran a hacer el bien.
Dijo:
“Los agracié porque siempre se apresuraban a realizar obras buenas” (Corán, 21:90)
y dice también:
“ellos se apresuran a realizar obras de bien, y son los primeros en hacerlas” (Corán, 23:61).
Y dijo, ordenándonos a todos:
“Apresuraos a las buenas obras”
Y también:
“En eso deben competir los competidores” (Corán, 83:26).
El Profeta -que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él- describió las puertas del bien
y le enseñó a Mu‘adh ibn Yabal (que Al-láh esté complacido con él), diciéndole:
“¿Quieres que te indique las puertas del bien? El ayuno es una protección, la caridad
extingue el pecado como el agua apaga el fuego, y la oración del hombre en el silencio de
la noche…”
Luego recitó la aleya:
“Sus costados se alejan de los lechos…” (Corán, 32:16-17).
También dijo -que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él-:
“Ciertamente, las puertas del bien son muchas: glorificar a Al-láh, alabarlo, ensalzarlo,
proclamar Su unicidad, ordenar el bien, prohibir el mal, quitar un daño del camino, ayudar
al necesitado… Todo eso es una caridad tuya para contigo mismo.”
(Transmitido por Ibn Hibban y autenticado).
Así pues, toda conducta que beneficie a la gente, y toda acción que sea obediencia a
Al-láh, forma parte de las puertas del bien a las que llama el mensaje del Islam.
Siervos de Al-láh, las puertas del bien están abiertas, no se cierran. Son muchas
y variadas: algunas son palabras que se manifiestan con la lengua, otras son
actos con los miembros del cuerpo, y otras son actos de bondad hacia las
criaturas.
Que ninguno de ustedes menosprecie ninguna obra buena.
Toda adoración en el Islam, sea una orden o una prohibición, ha sido legislada
para el beneficio del propio ser humano.
Si reflexionamos sobre las formas de adoración:
● Encontramos que la oración es la columna vertebral de la religión y tiene
un efecto en refinar el alma.

Al-láh dice:
“cumple con la oración, porque la oración preserva de cometer actos inmorales y
reprobables.” (Corán, 29:45).
● Que el ayuno es una protección contra los pecados y un medio para alcanzar la piedad.
El Mensajero de Al-láh -que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él- dijo:
“El ayuno es una protección.” (Transmitido por Bujari).
● Así también, el zakat (la caridad obligatoria) y la caridad voluntaria fueron prescritas
para purificar el alma y los bienes.
Al-láh dice:
“[¡Oh, Muhámmad!] Toma una parte de sus bienes materiales [como zakat] para
expurgarles [con ello sus pecados] y purificarlos [de la avaricia]” (Corán, 9:103).
● Y el peregrinaje (hayy) es una de las mejores formas de acercarse a Al-láh y tiene el
efecto de borrar los pecados.
El Profeta -que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él- dijo:
“Quien peregrina por Al-láh y no comete obscenidades ni transgresiones vuelve a su
hogar como su madre lo dio a luz (libre de pecado)” (Transmitido por Bujari).
Hermanos: una de las señales de que una adoración ha sido aceptada es que el siervo es
guiado, tras ella, a hacer más actos de obediencia. Y una de las señales del amor de Al-láh
por Su siervo es que lo afirma en la obediencia y le facilita la continuidad en el bien.
Al-láh dijo en palabras de Jesús -la paz sea con él-:
“Seré bendecido dondequiera que me encuentre, y me ha encomendado hacer la oración,
dar caridad mientras viva” (Corán, 19:31).
Y dijo dirigiéndose a Su Profeta -que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él-:
“y adora a tu Señor hasta que te llegue la certeza (la muerte)” (Corán, 15:99).
Así pues, la obediencia no está limitada a un tiempo específico ni a una
temporada concreta, sino que debe ser el camino del creyente durante toda su
vida.
Como dijo la madre de los creyentes, Aisha (que Al-láh esté complacido con
ella): “El Mensajero de Al-láh, cuando hacía una obra, la mantenía constante.”
(Transmitido por Muslim).
Y dijo el Profeta -que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él-:
“La obra más amada por Al-láh es la que se realiza de manera constante,
aunque sea poca.” (Recogido en Al-Bujari y Muslim).
Algunos de los piadosos predecesores decían:


“Quien hace el bien hoy, que tema caer en el mal mañana, porque Al-láh no corta una
bendición a Su siervo sino por un pecado que comete y merece por él el castigo.”

Y que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con
Su siervo y mensajero Muhammad.