
Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie
con derecho a ser adorado excepto Al-láh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y
mensajero, Señor nuestro bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles
compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.
Dijo Al-láh el Altísimo:
“¡Oh, creyentes! Inclínense y prostérnense [durante la oración], adoren a su Señor y hagan
el bien, que así alcanzarán el éxito.” (Corán, 22 : 77)
Siervos de Al-láh: En el sermón anterior hablamos sobre el concepto de las “puertas del bien
y cómo estas puertas en el Islam son amplias y diversas”. Toda obra que conduce a la
complacencia del Señor de los mundos se considera una de las puertas del bien, ya sea un
acto de adoración como la oración o el ayuno, una acción relacionada con los tratos como la
honestidad y la veracidad, o en las relaciones como la bondad y el hacer el bien a las
personas.
Las puertas del bien abarcan todo lo que Al-láh ama y con lo que Él está
complacido, tanto de las palabras como de las acciones, externas e internas.
Incluyen todo trato noble, toda buena conducta y toda ayuda que se brinde a
los demás.
Hablamos también sobre la amplitud de las puertas del bien en los actos de
adoración, y cómo las órdenes de Al-láh, Glorificado sea, son puro beneficio
y un bien inmenso. Cada acto de adoración tiene un objetivo claro: organizar
la vida humana de forma que conduzca a la felicidad.
Hoy continuamos mencionando más de estas puertas que conducen a la
complacencia de Al-láh, Glorificado sea.
Siervos de Al-láh, la intención es una gran puerta del bien, si la persona sabe cómo
aprovecharla correctamente.
La intención es el fundamento sobre el que se edifican las acciones. Es lo que hace que
una obra piadosa sea aceptada por Al-láh.
Dijo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él:
“Ciertamente las obras dependen de las intenciones, y cada hombre será retribuido según
su intención” (Narrado por al-Bujari).
La intención convierte una acción rutinaria en un acto de adoración. Comer, beber o dormir
pueden convertirse en actos de adoración si se hacen con una intención recta.
Incluso las obras pequeñas se vuelven grandes con una intención sincera por Al-láh, como
una sonrisa al hermano que es una caridad, o una palabra amable que también es caridad.
Todo eso cuenta ante Al-láh si la intención es sincera.
Hermanos míos, una de las más grandes puertas del bien es acercarse a las personas,
ayudarlas y hacerles el bien en la medida de lo posible.
El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, recomendó el buen carácter y
tratar bien a los demás.
Dijo: “Ciertamente, los más queridos para mí y los más cercanos a mí en el Día del Juicio
serán los que tengan el mejor carácter.” (Narrado por at-Tirmidhi).
Ayudar a los demás, ya sea material o espiritualmente, es una de las mejores formas de
acercarse a Al-láh. La caridad al necesitado, la palabra amable al afligido, y ayudar a
cumplir una necesidad son grandes puertas del bien.
No subestimes ningún acto de bondad, por pequeño que sea. Tal vez una palabra amable
o una ayuda sencilla te abran las puertas del Paraíso.
Queridos hermanos, nuestra religión nos llama a regular nuestras relaciones con los
demás y a construir vínculos basados en el amor, el respeto y la cooperación.
Así que procuren que sus relaciones estén basadas en la honestidad y la
confianza. Eviten la injusticia y la agresión, y sean ayuda para los demás en
todo lo que sea bueno.
Siervos de Al-láh, parte del esfuerzo completo del musulmán por alcanzar las
puertas del bien es saber aprovechar bien su tiempo.
El tiempo es la vida misma, y es una de las bendiciones de Al-láh que
debemos invertir en el bien. No hay puerta del bien abierta al ser humano que
no esté precedida por un buen aprovechamiento del tiempo.
Dijo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él:
“Hay dos bendiciones que muchas personas desperdician: la salud y el tiempo
libre.” (Narrado por al-Bujari).
Llenen su tiempo con actos de adoración, recuerdo de Al-láh y súplicas, y no lo malgasten
en distracción y negligencia.
Desperdiciar el tiempo es uno de los mayores males, pues hace perder oportunidades
irrepetibles de adoración y buenas acciones.
El tiempo es el verdadero capital del ser humano, y cada momento que pasa no puede
recuperarse. Así que procuren aprovecharlo en lo que les beneficie en esta vida y en la
otra.
Hermanos míos, una de las más grandes puertas del bien es cuando a una persona —y
especialmente a un musulmán— se le inspira constantemente hacer súplicas, recordar a
Al-láh, arrepentirse con frecuencia y pedir perdón, pues estos son de los mayores portales
del bien que Al-láh ha abierto para Sus siervos.
Dijo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él:
“Todos los hijos de Adán cometen faltas, pero el mejor de los pecadores es el que se
arrepiente frecuentemente” (Narrado por at-Tirmidhi).
Pidan perdón a Al-láh constantemente, y vuélvanse a Él en todo momento, porque Al-láh
ama a los que se arrepienten y perdona todos los pecados.
Siervos de Al-láh, las puertas del bien en el Islam son muchas y variadas. Así que procuren
aprovecharlas en sus vidas, purifiquen sus intenciones para Al-láh, acérquense a la gente
con buenos modales, inviertan su tiempo en actos de obediencia, y perseveren en el
arrepentimiento, el perdón y el retorno al Poderoso, al Compasivo.
Y que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con
Su siervo y mensajero Muhammad.
