EL ESTADO DEL CREYENTE ENTRE LA ABUNDANCIA
Y LA CARENCIA:
“ELMÉTODODELAPACIENCIAYLAGRATITUDPARAALCANZARLAESTABILIDADDEL CORAZÓN”

Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Al-láh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y mensajero, Señor nuestro bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.

Prosiguiendo:

Siervos de Al-láh: Hoy nos detenemos a reflexionar sobre la realidad de nuestra vida, una realidad que el Corán resume en la palabra del Altísimo:

“Sepan que la vida mundanal es juego, diversión, encanto, ostentación, rivalidad, enriqueza, hijos. Es como la lluvia que genera plantas que alegran a los sembradores con suverdor, pero luego se ven amarillearse hasta convertirse en heno.”(Corán, 57:20)

Y también dice:
“creé al ser humano para una vida de continuas dificultades.”  (Corán, 90:4) Estas aleyas son un mensaje divino que establecen un principio de fe:

Que este mundo es una morada de fatiga y dificultad, construida sobre la base

de la inestabilidad y el cambio inevitable.

La abundancia va seguida de carencia, y la carencia va seguida de abundancia; la vida mundana está diseñada sobre la base del cambio constante, para que el ser humano sea probado en cada circunstancia.

No existe perfección terrenal que el hombre alcance sin que le siga algún tipo de deficiencia, ya sea en otro aspecto, o en la pérdida o responsabilidad que conlleva. Y no hay carencia (como una desgracia o privación) que no sea seguida por un grado de solvencia en recompensa y posición ante Al-láh.

Quizás una persona alcance una posición elevada entre la gente, pero ese alivio le trae una carencia en la tranquilidad del alma y una carga de responsabilidad ante Al-láh y ante los hombres.

Lo mismo ocurre con la salud y la fuerza:

El ser humano puede disfrutar de la plenitud de su vigor físico, pero se ve afectado por la falta de sabiduría, experiencia o paciencia para perseverar en la adoración, y termina desperdiciando el tiempo.

Y en cuanto al dinero y la riqueza:

Una persona puede ver la holgura y tranquilidad en su fortuna, pero sufre una carencia en la bendición y en el tiempo, convirtiéndose en esclavo de su dinero en lugar de ser su dueño.

El remedio profético para esta inestabilidad y la falta de constancia en la vida mundana es la paciencia y la gratitud.

Ya que la naturaleza del mundo es el cambio y la falta de estabilidad, Al-láh no nos ha dejado a la deriva, sino que nos ha dado un método de fe para adaptarnos, resumido en dos pilares: las dos alas del creyente que vuela hacia la otra vida: la paciencia y la gratitud.

La paciencia (en la carencia y la prueba):

No es solo soportar, sino abstenerse del descontento, controlar el alma de la desesperación y contener la lengua de la queja. Cuando llega la carencia (enfermedad, pobreza o pérdida de un ser querido), la paciencia debe ser el escudo que protege la fe del deterioro.

El Profeta de Al-láh, Job (Ayyub), alcanzó los grados más altos de escasez en su cuerpo y bienes, pero se le concedió la perfección de la paciencia, hasta convertirse en ejemplo eterno. Dijo el Altísimo:

“Job fue paciente [ante todas las adversidades].¡Qué excelente siervo; volvía a Al-láh en todos sus asuntos y se arrepentía con sinceridad!(Corán, 38:44)

La paciencia en la estrechez de esta vida mundanal, gesta perfección en la otra vida, como dijo el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él:

“Desearán los incrédulos, cuando vean la recompensa de los creyentes,haber tenido solo dificultades y pruebas.”

Y también dijo:

“Ningún musulmán sufre fatiga, enfermedad, preocupación, tristeza, daño o aflicciónincluso una espina que lo pinche—sin que Al-láh le borre por ello parte de sus pecados.”(Sahih al-Bujari)

La gratitud (la provisión y la bendición):

Es reconocer las mercedes en el corazón, alabar al Dador con la lengua y utilizar las bendiciones otorgadas en la obediencia a Al-láh con los miembros.

La gratitud protege el sustento de la vida mundanal para que no se convierta en carencia en la otra vida.

SiervosdeAl-láh,el gran objetivo del creyente es alcanzar la felicidad con lo que le fue otorgado en este mundo, vivir para la otra vida y alcanzar la estabilidad de la fe.

El creyente busca la felicidad del corazón, aquella que no se sacude con los cambios del mundo ni disminuye con la pérdida de la salud.

Esta felicidad sólo se alcanza con el propósito supremo: vivir para la otra vida, teniendo el mundo en la mano y no en el corazón disfrutando de lo lícito, absteniéndose de lo prohibido, sin sufrir por su pérdida ni dejarse seducir por su perfección.

El desapego (zuhd), siervos de Al-láh, no significa abandonar la vida mundanal, sino dejar lo que no te beneficia en la otra vida.

Cuántos ricos fueron desprendidos (como Uthman ibn Affan), y cuántos pobres fueron codiciosos del mundo.

Por ello, el musulmán debe ver el mundo como un puente hacia la otra vida, no como la morada eterna.

Siervosde Al-láh, la rectituddel corazón es la que ayuda al ser humano a practicar la paciencia y la gratitud, mediante las cuales se alcanza la verdadera felicidad y la abundancia que no disminuye.

Aprovechen las dificultades y pruebas para alcanzar la perfección en la recompensa, y aprovechen las bendiciones y dones para agradecer al Dador, exaltado sea.

El Mensajero de Al-láh, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo: “¡Asombroso es el asunto del creyente! Todo en él es un bien, y esto no ocurre con nadie más que con el creyente: si algo bueno le sucede, agradece, y eso es un bien para él;y si algo malo le sucede, es paciente, y eso es un bien para él.”

(Hadiz acordado por al-Bujari y Muslim)

Sepan, oh buscadores del Paraíso, que el objetivo de esta vida es vivir felices con la fe,no dependientes del mundo.

Sean, pues, pacientes en la carencia, agradecidos en la holgura y firmes de corazón en todas las circunstancias, para que tengan la estabilidad eterna en los Jardines del Edén.

Y que la paz y las bendicionesde Al-láh sean con
Su siervo y mensajero Muhammad.