
ENEMIGOS DEL SER HUMANO
1 – EL DIABLO
Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Al-láh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y mensajero, Señor nuestro bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.
Prosiguiendo:
Al-láh Altísimo dice:
“¡Oh,seres humanos !Coman de lo bueno y lo lícito que hay en la Tierra,pero no sigan los
pasos del demonio.Él es su enemigo declarado.”(Corán, 2:168)
Siervos de Al-láh, el ser humano, en su viaje hacia Allah, no está solo, sino que se encuentra en un campo de batalla constante, rodeado de numerosos enemigos, algunos evidentes y otros ocultos, pero todos con un único objetivo: apartarlo del camino de la verdad y atraparlo en las redes del extravío. Y antes de hablar del enemigo mayor que declaró la guerra a nuestro padre Adán y a su descendencia, debemos comprender que existen otros enemigos no menos peligrosos, que son la puerta de entrada de ese enemigo principal.
El primero de estos enemigos es uno interno, que habita dentro de nosotros: el alma que ordena el mal. Este ego que, por naturaleza, se inclina hacia los deseos y placeres, que ama la comodidad y la pereza frente a los actos de obediencia.
Al-láh Todopoderoso dijo relatando las palabras de la esposa del Aziz:
“No pretendo excusarme, porque el alma suele ordenar el mal, y solo están a salvo de ello aquellos a quienes mi Señor los protege.Mi Señor es Absolvedor, Misericordioso”(Corán, 12: 53)
El segundo de estos enemigos es el mal amigo: ese compañero que te arrastra al vicio, te adorna el pecado y te desalienta de hacer el bien.
Estos dos enemigos, el ego y el mal amigo, son la puerta por la que entra el enemigo mayor y más peligroso: el demonio maldito.
¿Quién es el demonio? El Corán nos aclara su verdadera naturaleza. No es un ángel caído, sino que es de los yinn.
Al-láh Altísimo dijo:
“[Recuerda]cuando dije a los ángeles:“Hagan una reverencia ante Adán”.La hicieron,excepto Iblís,que era un yinn,y desobedeció la orden de su Señor.”(Corán, 18: 50)
Él adoraba junto a los ángeles y alcanzó un rango elevado por su adoración, pero no pertenecía a su misma naturaleza. Cuando llegó la orden divina de postrarse ante Adán como honra para él, la prueba reveló lo que había en su corazón: rechazó la orden divina, no por duda o ignorancia, sino por arrogancia y racismo despreciable. Consideró su origen de fuego superior al origen de barro de Adán, y dijo con insolencia:
“Yo soy superior a él,pues a mí me creaste de fuego,mientras que a él lo creaste del barro”(Corán, 7: 12)
Allí ocurrió el primer pecado en la historia de la creación: el pecado de la arrogancia, esa enfermedad mortal que es raíz de todo mal, y sobre la cual dijo el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él):
«No entrará al Paraíso quien tenga en su corazón el peso de un grano de soberbia»
(Narrado por Muslim).
Por este orgullo, Iblís fue expulsado de la misericordia de Al-láh y maldecido. Pero, ¿se arrepintió o pidió perdón? No, sino que pidió a Al-láh que le concediera prórroga hasta el Día de la Resurrección.
En ello hay una gran sabiduría divina, pues Allah aceptó su petición, como honor para él, sino para que fuera una prueba y examen para Sus siervos, a fin de que se distinga el malo del bueno y el sincero del mentiroso.
Iblís dijo: “¡Señor mío!Tolérame hasta el Día de la Resurrección”
Al-láh dijo: “Te concedo la prórroga que me pides hasta el día cuyo término está definido.”
(Corán, 15: 36-38)
Desde entonces, el demonio declaró su guerra abierta contra la humanidad y prometió extraviarlos a todos, excepto a los siervos sinceros de Al-láh. Su existencia en esta vida es, pues, una prueba para nosotros, y nuestra lucha contra él es la esencia de la adoración y el verdadero campo de yihad.
Vuestro enemigo acecha, conoce vuestras debilidades y posee entradas sutiles y métodos ocultos para engañaros. Su estrategia es gradual: no te ordena la idolatría directamente, sino que comienza contigo desde lo pequeño y dudoso.
¿Cuáles son sus entradas?
Son las puertas de los deseos, la ira, la negligencia, la ignorancia, el amor por el mundo, generando falsas esperanzas. Se te acerca adornando lo lícito que tiene algo de dudoso, diciendo: “Esto es solo una transacción financiera moderna, no hay problema”, cuando en realidad es usura disfrazada. Te dice: “Es solo una mirada inocente”, y te arrastra luego a algo peor. Te dice: “No seas tan estricto, la religión es fácil”, hasta que terminas siendo negligente en las obligaciones.
Este es el sentido de las palabras de Al-láh Altísimo: “pero no sigan los pasos del demonio”: son pasos sucesivos, cada uno lleva al siguiente, hasta que la persona se ve sumergida en el pecado puro, convertida en prisionera de su enemigo.
¿Acaso nos dejó Al-láh sin armas? ¡De ninguna manera! Por Su misericordia, nos enseñó los medios de protección y las fortalezas para salvarnos de este enemigo evidente:
1.El conocimiento de Al-láh yde Su ley: la primera y más fuerte fortaleza es el conocimiento. El ignorante es una presa fácil para el demonio, mientras que el sabio conoce sus entradas y las bloquea, reconoce sus susurros y los rechaza.
- Refugiarse en Al-láh:esta es el arma directa. Diciendo con sinceridad y certeza: “Me refugio en Al-láh del demonio maldito”.
Al-láh Altísimo dice: “Si sientes que el demonio te susurra,refúgiate en Al-láh”. (Corán, 7: 200).
Ante la ira, en la oración cuando haya distracción, al leer el Corán o en cualquier situación, haz de la súplica tu escudo.
- Recordar a Al-láh: el demonio se achica y se debilita al recordar a Al-láh.
El Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) dijo:
«El demonio pone su hocico sobre el corazón del hijo de Adán; si recuerda a Al-láh, se retira, y si se olvida, se apodera de su corazón» (hadiz auténtico).
Mantener las remembranzas, especialmente las de la mañana y la tarde, y recitar el versículo del Trono antes de dormir, son fortalezas contra los demonios.
- La buena compañía: así como el mal amigo es una entrada del demonio, el buen amigo es una fortaleza contra él: te recuerda cuando olvidas, te ayuda cuando recuerdas y te guía hacia la obediencia.
- Contradecir al ego: cada vez que tu alma te invite a un deseo o pecado, sabe que es una llamada del demonio, así que contradícelo, haz lo opuesto a lo que te induce. Oponerse a los caprichos es derrotar al demonio y elevarse en rango.
Siervos deAl-láh, la abundante mención del demonio, sus historias y sus intrigas en el Corán no es simple relato, sino que encierra profundas lecciones y grandes sabidurías: Reafirmar la gravedad de la enemistad: Al-láh repite la advertencia en numerosos versículos del Generoso Corán para dejarnos claro que esta es la batalla más peligrosa de nuestra vida, y que descuidarla es condenarse a la ruina segura.
- Revelar sus métodos:Al-láh nos muestra sus tácticas y pasos para que no caigamos en ellos. Es como darnos un “manual”completo sobre nuestro enemigo para saber cómo enfrentarlo.
- Mostrar la debilidad de sus planes:junto a toda la advertencia, Al-láh nos tranquiliza diciendo que sus intrigas son débiles frente a la fe del creyente: “y [sepan que] las artimañas del demonio son débiles”(Corán, 4: 76).
Es débil ante quien se aferra a Al-láh.
- Establecer la prueba contra los siervos:para que nadie diga el Día del Juicio: “No lo sabía”. La advertencia fue clara, el camino fue mostrado y el enemigo identificado.
Y que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con
Su siervo y mensajero Muhammad.
