
Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie
con derecho a ser adorado excepto Al-láh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y
mensajero, Señor nuestro bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles
compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.
Dice Al-láh, Altísimo sea: “No hagan ni digan nada si no tienen conocimiento. Serán
interrogados acerca de [lo que hayan hecho con] su oído, vista y corazón.” (Corán, 17: 36).
Prosiguiendo:
Siervos de Al-láh: En el sermón de la semana pasada hemos hablado sobre la bendición que
representan los medios de comunicación modernos, sobre el peligro de seguir tendencias
contrarias a la ley islámica y sobre la gravedad de manifestar abiertamente el pecado.
En este sermón, completaremos lo mencionado abordando las normas legales
y los comportamientos de fe que ayudan al musulmán a protegerse a sí mismo
y a su familia del resbalón en el lodo del pecado, y a utilizar estos medios para
el bien e invitar al islam.
Primero: La importancia de verificar la información
Dijo Al-láh, Altísimo sea, Poderoso y Majestuoso:
“¡Oh, creyentes! Si una persona que transgrede se les presenta con alguna
noticia, corroboren su veracidad, no sea que perjudiquen a alguien por
ignorancia y luego se arrepientan de lo que hayan hecho.” (Corán, 49: 6).
Este gran versículo del Corán nos enseña que verificar la información es un
deber religioso, especialmente en tiempos en que las noticias falsas se propagan a la
velocidad de la luz.
Muchas calumnias se difunden en redes sociales sin verificación, causando daño a
inocentes y sembrando discordia. Por ello, el Profeta (que la paz y las bendiciones de
Al-láh sean con él) dijo: “Es suficiente mentira que un hombre diga todo lo que escucha”
(Narrado por Muslim).
Es decir, repetir cualquier noticia sin comprobarla puede hacerte caer en la mentira.
El deber del musulmán es verificar la fuente de la noticia, asegurarse de su veracidad, y no
ser un instrumento para la difusión de la falsedad.
Segundo: Proteger la privacidad y los secretos
Dijo Al-láh, Altísimo sea:
“Y no espiéis” (Corán, 49: 12), lo cual es una prohibición clara de violar la privacidad de los
demás mediante el espionaje, la intrusión o la exposición de asuntos íntimos.
Y en un hadiz:
“Quien escuche a escondidas una conversación de un grupo que no desea que se les
escuche, se le verterá plomo fundido en los oídos el Día del Juicio” (Narrado por Al-Bujari).
Hoy en día, las redes sociales se han convertido en una gran puerta para violar la
privacidad: con la publicación de fotos familiares, secretos del hogar, o hablar
públicamente de problemas conyugales. Esto va en contra de la ética islámica y expone a
la sociedad a conflictos y divisiones.
Por ello, debemos preservar nuestros secretos y enseñar a nuestros hijos la importancia de
la privacidad del hogar y la familia, sin exponer nuestras vidas ni nuestros problemas a los
demás.
Tercero: Verificar el contenido y controlar lo que publicamos
Dijo el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él):
“Quien crea en Al-láh y en el Último Día, que diga lo bueno o que calle”
(Hadiz acordado).
Las redes sociales no son lugar para chismes ni trivialidades. Debemos elegir
cuidadosamente lo que publicamos: si es beneficioso, lo compartimos;
si no lo es, mejor callar.
Lo que publicas puede ser un testimonio a tu favor o en tu contra el Día del
Juicio.
Cuarto: Normas islámicas para el uso de redes sociales
Dijo Al-láh, Altísimo sea:
“Ciertamente, el oído, la vista y el corazón, todos ellos serán cuestionados”
(Corán, 17: 36).
Somos responsables ante Al-láh por todo lo que vemos, escuchamos y pensamos. Por lo
tanto, algunas normas para el uso adecuado son:
➢ No pasar todo el tiempo navegando sin provecho.
➢ Establecer un horario específico para usar el teléfono.
➢ No acceder a contenidos que desagradan a Al-láh.
➢ Supervisar a nuestros hijos y guiarlos adecuadamente.
Las redes sociales, si no se controlan, pueden hacerte perder el tiempo, la religión y hasta
a tu familia.
Quinto: Aprovechar las redes sociales para la adoración y la da’wah (prédica)
Dijo el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él):
“Quien guía a otro hacia el bien, tiene la misma recompensa que quien lo hace”
(Narrado por At-Tirmidhi).
¿Por qué no convertir nuestros teléfonos en medios para llamar al bien?
❖ Compartamos recordatorios útiles.
❖ Hagamos llegar mensajes a quienes no frecuentan la mezquita.
❖ Contribuyamos a la difusión del conocimiento religioso.
❖ Guiemos a la gente a las puertas del bien.
❖ Recordemos a nuestros amigos la oración y el dhikr (recuerdo de Al-láh).
Cada publicación con una enseñanza útil o conocimiento beneficioso es una caridad
continua para ti.
Sexto: Arrepentirse del mal uso
Dijo Al-láh, Altísimo sea:
“salvo quienes se arrepientan, crean y hagan obras de bien. A estos Al-láh les perdonará
sus pecados, y en su lugar les registrará buenas obras.” (Corán, 25: 70).
Quien haya hecho mal uso de estos medios, que se arrepienta ante Al-láh. La puerta del
arrepentimiento está abierta, y Al-láh acepta a quienes se vuelven a Él.
❖ Arrepentirse de haber compartido lo que desagrada a Al-láh.
❖ Arrepentirse de haber perdido el tiempo.
❖ Arrepentirse de haber manifestado públicamente lo prohibido.
Hermano en Al-láh, comienza hoy una nueva página con el uso de las redes sociales. Haz
de ellas una herramienta de obediencia, no de pecado, un medio, no un fin.
Siervos de Al-láh: Somos responsables de todo lo que publicamos, de todo lo que vemos y
compartimos. Asegurémonos de que nuestras cuentas sean faros que orientan al bien, y
seamos ejemplos para nuestros hijos en el uso correcto de la tecnología.
Dijo el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él):
“Todos ustedes son pastores, y cada uno es responsable de su rebaño”
(Narrado por Al-Bujari y Muslim).
¡Oh Al-láh! Haznos guías bien guiados, no extraviados ni extraviadores.
Haz que nuestras obras sean sinceras por Tu rostro noble.
Haz de nuestras redes un medio para el bien y la da’wah. Que sean testigos a
nuestro favor, no en contra, por Tu misericordia, ¡oh Más Misericordioso de los
misericordiosos!
Y que la paz y las bendiciones sean sobre nuestro Profeta Muhammad,
su familia, sus compañeros y todos sus seguidores hasta el día del juicio final.
Y toda la alabanza es para Al-láh, Señor de los mundos.
