
“LA BONDAD Y EL BIEN HACIA LAS HERMANAS“
Alabado sea Al-láh, Señor de los mundos, Protector de los pacientes y Auxiliador de los creyentes. Testificamos que no hay divinidad excepto Al-láh, único, sin copartícipe, Señor del Trono grandioso y Dueño del Día del Juicio.
Testificamos que Muhammad es Su siervo y mensajero. ¡Oh Al-láh! Otorga Tu paz, bendiciones y gracia sobre él.
Prosiguiendo:
Siervos de Al-láh: Entre los tipos de bondad y beneficencia a los que esta noble religión, El Islam, nos ha llamado, se encuentra la bondad hacia la hermana —tu hermana de sangre, hija de tu padre—.
Dijo el Mensajero de Al-láh, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él:
“Quien cuide de dos o tres hijas, o de dos o tres hermanas, hasta que crezcan, se casen, o mueran, él y yo estaremos en el Paraíso así”
—y señaló con los dedos índice y medio juntos—.
(Y sin duda que el Mensajero, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo la verdad).
Sepan que tu hermana es como tu segunda madre y es la mano llena de ternura. Es la amiga sincera que siempre se enorgullece de su hermano, considera que su éxito es su éxito, su felicidad es su felicidad, y su dolor la entristece y le hiere el corazón.
Amados y honorables hermanos, tengamos muy presente este ejemplo que debe ser seguido y que muestra la realidad del amor y del sacrificio de la hermana. Veamos a la hermana del profeta Moisés (la paz sea con él) cuando
fue enviada por su madre a seguir a su hermano.
Tal como relata el Generoso Corán:
“Y dijo a su hermana: Síguelo” (Corán, 28:11)
Es decir, acompáñalo, vigílalo y averigua sobre él.
Ella salió con valentía y se acercó hasta que supo lo que ocurrió. Así fue como Al-láh la convirtió en causa de que su hermano regresara al regazo de su madre.
Así, hermanos en la fe, vemos cuán grande es el papel de la hermana: protectora, tierna, sacrificada y llena de amor.
Y Al-láh, Exaltado sea, lo protegió de los peligros y del daño que podían acechar.
Dice el Generoso Corán:
“Ella lo observó de lejos..” (Corán 28:11)
Es decir, lo miraba como si no lo conociera, actuando con gran inteligencia, prudencia y conciencia.
Y también recordemos cuando Al-láh prohibió la lactancia de Moises (la paz sea con él) a otras nodrizas, tal como menciona nuestro Señor en Su Libro:
“Hicimos que rechazara a todas las nodrizas”
Así es como la hermana encontró la oportunidad para hacer real la promesa de Al-láh “…hasta que ella (la hermana) dijo: ¿Quieren que les indique una familia que pueda criarlo por ustedes y que lo cuidará sinceramente? Así se lo devolvimos a su madre para que se alegrara y no se entristeciera, y para que supiera que la promesa de Al-láh es verdad, aunque la mayoría de la gente no lo sabe”
(Corán 28:12-13)
¡Qué gran sacrificio el de la hermana por su hermano pequeño!
Así también, la hermana puede sacrificarse por su hermano mayor.
Otro bello ejemplo del amor, cuidado, consideración y respeto hacia las hermanas, lo vemos plasmado en el noble compañero Yábir ibn ‘Abdullah,
cuando se había casado con una mujer mayor que él, luego de que su padre muriera mártir en una de las batallas dejando varias hermanas pequeñas.
Entonces el Mensajero de Allah le preguntó: ¡Oh Yaber! ¿por qué te casaste con una mujer mayor y no con una joven?
Dijo Yaber: es que tengo hermanas pequeñas y ella puede ayudarme en la crianza y enseñanza de muchas cosas.
El Mensajero de Allah, entonces le respondió: que Allah te bendiga Yaber.
Alabado sea Al-láh, y que la paz y las bendiciones sean sobre el Mensajero de Al-láh.
Prosiguiendo:
Amados hermanos, deben saber que la hermana tiene derechos sobre su hermano, entre ellos:
- Mantener los lazos de parentesco con ella.
- Esforzarse en visitarla y preguntar por ella.
- Alegrarla a ella y a sus hijos.
- Sentarse con ella y hacerle compañía.
- Hacerle obsequios.
- Compartir sus preocupaciones y atender su salud.
- Aconsejarla con sinceridad y velar por ella.
- Hacer el bien a través de su madre, pues honrar a la madre incluye honrar a la hermana.
- Defenderla y preservar sus derechos frente a su esposo.
- Tratarla con cariño y consideración.
- Asumir su cuidado si no hay padre o esposo que se haga responsable de ella.
- Entregarle su parte de la herencia paterna.
- Suplicar por ella y recordar a Al-láh en su favor.
Todo esto no es un favor tuyo hacia ella, sino que es de las obligaciones de la bondad y el Ihsān que Al-láh nos ordenó cumplir. Esto es lo que nuestro Señor nos ha ordenado.
Pedimos a Al-láh que nos haga de los que practican la bondad y mantienen los lazos de parentesco, que nos aleje de la desobediencia y de la ruptura familiar, y que bendiga a nuestras hermanas y hermanos.
Ciertamente, Al-láh es el Protector y el Todopoderoso.
