“NO SE MOVERÁN LOS PIES DE UN SIERVO EL DÍA DE LA RESURRECCIÓN HASTA QUE SEA PREGUNTADO POR CUATRO ASUNTOS”

“¿QUÉ HAS PREPARADO PARA EL MAÑANA?”

Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Al-láh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y mensajero, Señor nuestro bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.

Prosiguiendo:
Dice Al-láh, Altísimo sea :

﴾ “¡Oh, creyentes! Tengan temor de Al-láh, y que cada alma considere cuánto ha obrado para el mañana. Tengan temor de Al-láh, porque Al-láh está bien informado de cuanto hacen. ” ﴿
(Corán, 59: 18)

Siervos de Al-láh: esta noble aleya hace que cada uno de nosotros se detenga sinceramente consigo mismo y se pregunte: ¿Qué he preparado para el mañana?
¿Qué he preparado para el día en que me encontraré con mi Señor?
¿Cuáles son las obras que saldrán conmigo de esta vida hacia mi tumba y luego
hacia mi comparecencia ante Al-láh, Glorificado y Exaltado sea ?


Cada uno de nosotros vive, trabaja, viaja, estudia, planea, reúne dinero y educa a sus hijos… pero la pregunta es: ¿En qué gastas tu vida? ¿Y qué es lo que te acompañará y permanecerá contigo después de la muerte?
Narró At-Tirmidhi y otros que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“No se moverán los pies de un siervo el Día de la Resurrección hasta que sea preguntado por cuatro cosas: por su vida, en qué la consumió; por su juventud, en qué la desgastó; por su riqueza, de dónde la obtuvo y en qué la gastó; y por su conocimiento, qué hizo con él.”

Reflexionen sobre estas grandes preguntas:
➢ Sobre su vida: ¿en qué se fueron esos años?
➢ Sobre su juventud: ¿en obediencia a Al-láh o en diversión y desobediencia?
➢ Sobre su riqueza: ¿fue obtenida de manera lícita? ¿Y fue gastada en lo lícito?
➢ Sobre su conocimiento: ¿aplicó lo que aprendió o el conocimiento será una prueba en su contra?

Hermanos: la vida es nuestro capital; si se va, no regresa.
Dijo Al-Hasan Al-Basri: “Oh hijo de Adán, no eres más que un conjunto de días; cada vez que se va un día, se va una parte de ti.

Cada día que pasa te acerca al encuentro con Al-láh, enaltecido sea; y será un testigo a tu favor o en tu contra.
Nuestra noble religión no es una religión de desorden, sino una religión de organización y prioridades.
Nuestro Señor, Glorificado y Exaltado sea, dice:
﴾“Y apresúrense a buscar el perdón de su Señor y un Paraíso tan vasto como los cielos y la Tierra, ”﴿
(Corán, 3: 133)

Y también dice, Glorificado sea:
﴾“ Compitan a realizar obras de bien! ”﴿
(Corán, 2: 148)

Estas órdenes: “apresúrense” y “compitan” nos enseñan que el creyente no retrasa la obediencia de hoy para mañana, ni retrasa el arrepentimiento, ni hace de este mundo toda su preocupación olvidando su parte de la otra vida. Más bien, se apresura hacia aquello que complace a Al-láh y prepara lo que le beneficiará cuando comparezca ante Él, Glorificado y Exaltado sea.
Nuestro Señor, Glorificado sea, nos advierte que no dejemos que la vida mundanal nos distraiga de Su recuerdo.

Dice, Glorificado y Altísimo sea:
﴾“¡Creyentes! Que las posesiones materiales y los hijos no los distraigan del recuerdo de Al-láh. Pues quienes se alejen del recuerdo de Al-láh serán los perdedores. ” ﴿
(Corán, 63: 9)

El dinero es una bendición y los hijos son una bendición, pero el peligro está en que esas bendiciones se conviertan en un velo entre tú y Al-láh, distrayéndote de la oración, del Corán y de la obediencia; entonces se transforman en causa de pérdida en vez de causa de felicidad.
Siervos de Al-láh: una de las señales de la fe correcta es que el siervo se alegre por su obediencia y se entristezca por su pecado.

Narraron Ahmad y Al-Hakim con una cadena auténtica que un hombre preguntó al Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, acerca de la fe, y él le dijo:
“Si tu buena obra te alegra y tu mala obra te entristece, entonces eres creyente.”
Si realizas una obediencia y te alegras por ella esperando la recompensa de Al-láh, y si caes en un pecado y te entristeces, te arrepientes y pides perdón, entonces eso es una buena señal: es un corazón vivo que teme y espera en Al-láh.
Y en el hadiz de Abu Dharr y Mu‘adh ibn Yabal, que Al-láh esté complacido con ellos, que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“Teme a Al-láh dondequiera que estés; y luego de una mala acción realiza una buena que la borre; y trata a la gente con buen carácter.”

(Relatado por At-Tirmidhi, quien dijo: hadiz correcto)

Estas son grandes recomendaciones del Mensajero de Al-láh, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él:
❖ “Teme a Al-láh dondequiera que estés”: en la mezquita, en la casa, en el trabajo, en tu intimidad antes que en público.

❖ “luego de una mala acción realiza una buena que la borre”: si tropiezas, apresúrate al arrepentimiento; reza dos rak‘at, da caridad, pide perdón y no persistas en el pecado.

❖ “Y trata a la gente con buen carácter”: sé bueno con tu familia, tus vecinos y tus compañeros; trata a las personas como te gustaría ser tratado.

Queridos hermanos: si observamos nuestras vidas, encontraremos en ellas mucha ornamentación y pocas obras permanentes.

Nuestro Señor, Glorificado y Exaltado sea, dice:
﴾“ Los bienes materiales y los hijos son parte de los encantos de la vida mundanal, pues las obras que a Al-láh Le complacen son las que perduran y tienen gran recompensa. ” ﴿
(Corán, 18: 46)

El dinero, los hijos, las casas, los automóviles y las posesiones… todo eso es un adorno, algo bello de lo que disfrutamos, pero no permanece. En cambio, las obras perdurables y virtuosas —como la oración, el recuerdo de Al-láh, la caridad, el conocimiento beneficioso y un hijo virtuoso que ruegue por ti— son las que permanecerán en tu balanza después de la muerte.


Dijo el Mensajero de Al-láh, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él:
“Cuando el hijo de Adán muere, sus obras se interrumpen excepto por tres: una caridad continua, un conocimiento del que se beneficie la gente o un hijo virtuoso que ruegue por él.”

(Relatado por Muslim)

Pregúntate entonces: ¿qué has preparado de estas tres cosas? ¿Tienes una caridad continua? ¿Has participado en un conocimiento beneficioso? ¿Has educado a tus hijos en la obediencia a Al-láh para que sean de las obras perdurables y virtuosas?
El ser humano debe apresurarse hacia estas obras permanentes y abundar en ellas, siendo cuidadoso en todo lo que hace y sin anteponer lo menos importante a lo más importante.
Lo más importante en tu vida es corregir tu creencia: adorar únicamente a tu Señor, no invocar sino a Al-láh, no esperar sino de Él y no encomendarte sino a Él.

Luego vienen las obligaciones: la oración en su tiempo, el zakat, el ayuno de Ramadán, el Hayy para quien pueda realizarlo, la bondad hacia los padres y los derechos obligatorios.
Después, abandonar los grandes pecados y las prohibiciones: dejar la usura, la fornicación, el alcohol, el consumo ilícito, la desobediencia a los padres y la injusticia hacia la gente.

Luego, las obligaciones colectivas y aquello que beneficia a los musulmanes: buscar conocimiento, enseñar a las personas, ordenar el bien y prohibir el mal, y servir a la creación.
Después de eso vienen las obras voluntarias y recomendables: la oración nocturna, los ayunos voluntarios, las caridades voluntarias y el abundante recuerdo de Al-láh.

En el hadiz qudsi auténtico, Al-láh, El Altísimo, dice:
“Mi siervo no se acerca a Mí con nada más amado para Mí que aquello que le he hecho obligatorio.”
(Relatado por Al-Bujari)

Por ello, no corresponde al creyente abundar en actos voluntarios mientras descuida las obligaciones. No es correcto rezar largamente por la noche y luego quedarse dormido sin rezar el fayr; ni dar caridad a personas lejanas olvidando a su propia familia e hijos.

El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
Es suficiente pecado para una persona descuidar a quienes están bajo su responsabilidad.”
(Relatado por Abu Dawud y otros; es un hadiz correcto)

Amados hermanos:
esta vida es corta y los días están contados. Cada día que pasa te acerca más a la otra vida.
Dice Al-láh, El Altísimo ﴾“Quien haya realizado una obra de bien, tan pequeña como un átomo,
la encontrará registrada. Pero quien haya realizado una mala obra, tan pequeña como un átomo, también la encontrará registrada.” ﴿
(Corán, 99: 7-8)

No menosprecies ninguna buena obra, aunque sea una palabra amable; ni subestimes ningún mal, aunque sea una mirada o una palabra, porque la cuenta será precisa y la balanza será exacta.

Y que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con
Su siervo y mensajero Muhammad.