JUTBA DEL ‘EID AL-ADHA (LA FIESTA DEL SACRIFICIO):
“LA ALEGRÍA ES UN ACTO DE ADORACIÓN”

Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie
con derecho a ser adorado excepto Al-láh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y
mensajero, Señor nuestro bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles
compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.
Prosiguiendo:
Dice Al-láh, Altísimo sea: Diles: “Que se alegren por esta gracia y misericordia de Al-láh. Eso
es superior a todas las riquezas que pudieran acumular”. (Corán, 10:58)
¡Siervos de Al-láh!
¡Qué grande es el favor de Al-láh sobre nosotros al habernos guiado al islam! ¡Y qué amplia
es Su misericordia al legislarnos estas festividades!
El islam, nuestra religión, es una religión de facilidad y compasión, una religión
integral y completa, que equilibra entre las necesidades del alma y del cuerpo,
entre los derechos de Al-láh y los derechos de las personas. No descuida la
naturaleza humana que tiende a la alegría y el regocijo, sino que canaliza esta
alegría para convertirla en una adoración por la cual el musulmán es
recompensado, siempre que esté ligada a la obediencia de Al-láh y el
agradecimiento a Él, y esté libre de actos prohibidos y pecados.
La alegría de la que hablamos hoy no es una alegría de negligencia y
arrogancia que lleve al olvido del Dador de las bendiciones, ni una alegría
basada en la desobediencia que atrae la ira divina. Se trata, más bien, de la
alegría permitida, la que renueva la fe en los corazones, fortalece la
determinación en la obediencia, difunde el amor y la unión en la sociedad

y manifiesta las bendiciones de Al-láh sobre Sus siervos.
Alegrarse en este día bendito es un acto de adoración noble por varias razones:
➢ Primero: Es cumplir con la orden de Al-láh y de Su Mensajero (que la paz y las
bendiciones de Al-láh sean con él).
Al-láh nos ordenó alegrarnos por Su favor y Su misericordia, como se menciona en la
aleya antes citada:
Diles: “Que se alegren por esta gracia y misericordia de Al-láh”. (Corán, 10:58)
Y sin duda, el ‘Eid es uno de los mayores favores de Al-láh sobre esta Ummah, un tiempo
de bendiciones y de purificación espiritual.
El Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) aprobó las manifestaciones
de alegría lícita durante las festividades, e incluso las promovió.
Anas ibn Malik (que Al-láh esté complacido con él) narró que el Mensajero de Al-láh (que la
paz y las bendiciones de Al-láh sean con él) llegó a Medina cuando sus habitantes tenían
dos días en los que solían festejar.
Les preguntó: “¿Qué son estos dos días?”
Dijeron: “Solíamos jugar en ellos en la época de la ignorancia (Yahiliyyah).”
Entonces dijo el Mensajero de Al-láh (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él):
“Al-láh los ha sustituido por algo mejor: el día de al-Adha y el día de al-Fitr.”
(Relatado por Abu Dawud y an-Nasa’i)
En este cambio hay una gran sabiduría: vincular la alegría de la Ummah con los rituales de
su religión, purificando así sus celebraciones de las costumbres y desvíos de la ignorancia.
También relató Aisha (que Al-láh esté complacido con ella):
“Recuerdo que el Mensajero de Al-láh (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él)
me cubrió con su Rida (manto) mientras observaba a los etíopes jugando en la
mezquita, hasta que me cansé. Así que debes comprender el entusiasmo de las
jóvenes por jugar” (Mutafaqun ‘alayh – acordado por al-Bujari y Muslim)
Este hadiz es una clara prueba de que está permitido alegrarse y divertirse en el
día del ‘Eid, siempre y cuando no implique pecado ni contradiga las normas
islámicas. Nuestra religión no es una religión de tristeza ni de encierro, sino la
religión de la naturaleza sana (fitrah).

➢ Segundo: Alegría unida al recuerdo y agradecimiento a Al-láh.
El ‘Eid no es solo juego y diversión, sino una gran oportunidad para recordar a
Al-láh y agradecerle por Sus incontables bendiciones.

Dijo el Profeta (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él):
“Los días de at-Tashriq (los tres días posteriores al sacrificio) son días para comer, beber
y recordar a Al-láh.” (Relatado por Muslim)
La verdadera alegría es la que te impulsa a agradecer más y a recordar a tu Señor. El
takbir, el sacrificio del animal por Al-láh y el compartir su carne son formas prácticas de
mostrar gratitud a Al-láh.

➢ Tercero: Alegría que fortalece los lazos sociales.
El ‘Eid es una oportunidad inigualable para mantener los lazos familiares (silat ar-rahim) el
cual Al-láh nos ordenó preservarlos y cuidarlos y asimismo prohibió romperlos, visitar a
parientes, vecinos y amigos, intercambiar felicitaciones sinceras, resolver disputas, limpiar
los corazones del rencor y promover el amor y la hermandad entre los miembros de la
comunidad.
Estas acciones son amadas y con las que Al-láh está complacido, forman parte esencial de
la adoración y son de los grandes objetivos de la sharia. La alegría compartida del ‘Eid
disuelve diferencias, une corazones y elimina resentimientos.
Hermanos y hermanas:
Que este Eid sea una alegría regida por las reglas de la verdadera Sharia, una alegría que
no nos lleve más allá de los límites de la decencia y la dignidad.
Con el cuidado de que esta alegría no se transforme en pecado, como la extravagancia y el
despilfarro que están prohibidos tanto en la comida, la bebida y la vestimenta.
Al-láh dice: “Coman y beban con mesura, porque Al-láh no ama a los derrochadores.”
(Corán, 7:31)
Eviten perjudicar a otros con palabras u obras, eviten lo prohibido y no descuiden las
oraciones ni las obligaciones.
Recordemos que la verdadera alegría es la de la fe, la de completar actos de
adoración como el hajj y el ayuno, y la de participar en los ritos establecidos por
Al-láh como el sacrificio. Esta es la alegría que trae tranquilidad al corazón,
serenidad al alma y acerca al siervo a su Señor.
Entre las principales manifestaciones de alegría en este día y que debemos
observar están:
❖ El takbir (decir “Al-láhu Ákbar”), tahlil (“la iláha il-la Al-láh”) y tahmid
(“al hamdu lil-láh”).
❖ Ofrecer el sacrificio (udhiyah) para quien pueda hacerlo: es la sunnah de
nuestro padre Ibrahim (la paz sea con él), y uno de los símbolos visibles del islam.

Acércate a Al-láh con él, dedicándole sinceramente tu religión. Come de él y alimenta a los
pobres, a los necesitados, y guarda parte de él si lo deseas. De la misma manera
asegúrate de tener la intención sincera de acercarte a Al-láh al sacrificar.
Dice Al-láh El Altísimo en el Generoso Corán: “Al-láh no necesita de la carne ni de la
sangre [de sus ofrendas], Él desea que ustedes alcancen la piedad [mediante la práctica de
este rito]”. (Corán, 22:37)
❖ Mantener los lazos familiares y realizar visitas.

❖ Ser generoso con la familia y los hijos.

❖ Evitar lo que desagrada a Al-láh.

¡Siervos de Al-láh!
Que Al-láh acepte nuestras buenas obras, nos bendiga en nuestras festividades y nos
permita vivir la alegría del ‘Eid como un acto de adoración que nos acerque a Él.
Eid Mubarak wa kullu ‘am wa antum bi-jair.

Y que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con
Su siervo y mensajero Muhammad.