
“EN VERDAD, AL-LÁH AMA VER EL EFECTO DE SU FAVOR SOBRE SU SIERVO”
Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Al-láh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y mensajero, Señor nuestro bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.
Prosiguiendo:
Al-láh Altísimo dice:
“Si intentaran contar las gracias de Al-láh no podrían enumerarlas.Al-láh es Absolvedor,
Misericordioso.” (Corán, 16: 18)
Siervosde Al-láh, nuestra vida no es más que una sucesión de bendiciones continuas. No existe criatura sobre la faz de la tierra que no haya sido colmada con los favores de Al-láh, y nadie es capaz de abarcar ni enumerar todas esas gracias.
Al-láh dijo en Su Libro: “Si intentarancontar las gracias de Al-láh no podrían enumerarlas. Al-láh es Absolvedor,Misericordioso.”(Corán, 16: 18)
Este noble versículo no es solo una información, sino una invitación a reflexionar y meditar en la grandeza de los dones divinos: desde la gracia de la existencia después de la nada, pasando por la guía al Islam, la salud en los cuerpos y el sustento en los bienes.
El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, nos enseñó un camino equilibrado en el trato con las bendiciones de Al-láh.
Dijo en un hadiz narrado por At-Tirmidhi, de ‘Amr ibn Shu‘ayb, de su padre, de su abuelo:
«En verdad, Al-láh ama ver el efecto de Su favor sobre Su siervo».
El amor de Al-láh por mostrar los efectos de la gracia no es mera preferencia, sino un reconocimiento de Su favor y una forma de agradecer. El siervo que manifiesta la bendición está proclamando con su actitud que esa gracia no proviene de su propia fuerza, sino del favor y generosidad de su Señor. Esta manifestación confirma Su palabra:
“Y divulga las bendiciones de tu Señor.” (Corán, 03: 11)
Hablar de la bendición no es solo con la lengua, sino también con los hechos, de modo que la gente vea el efecto del favor de Al-láh en él y alaben al Dador de las gracias. Esa actitud distingue al siervo agradecido del ingrato: el ingrato oculta la bendición y aparenta miseria, mientras que el agradecido la muestra con humildad ante Al-láh y la emplea en Su obediencia.
Hermanos en la fe, la manifestación de las mercedes tienen formas variadas y no se restringen a una sola sino que abarca diferentes aspectos de la vida como por ejemplo:
- 1. En el dinero y sustento:
Al-láh ama ver en Su siervo señales de bienestar y no de pobreza, de facilidad y no de penuria. Abu Al-Ahwás Al-Yushamí relató:
“Me presenté al Profeta,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, con una ropa gastada.
Él me preguntó: ‘¿Tienes bienes?’ Respondí: Sí.
Dijo: ‘¿De qué tipo?’
Contesté:Alláh me ha dado de todo:camellos, ovejas, caballos y esclavos. Entonces el Profeta,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:‘Cuando Al-láh te concede riqueza ,que se vea en ti el efecto del agracia y Su generosidad’”
(Narrado por An-Nasa’i y autenticado por Al-Albani)
Este efecto se refleja en vestir adecuadamente, comer lo lícito y bueno, y habitar en una vivienda digna.
El musulmán pudiente no debe vivir en un ascetismo exagerado que no corresponde a su situación, sino mostrar lo que Al-láh le ha dado, sin derroche ni arrogancia.
En el hadiz narrado por Ibn Mayah y At-Tirmidhi, el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
«Coman, beban, den en caridad y vistan, sin derroche ni altivez».
Este método combina el reconocimiento del favor sin despilfarro, y la manifestación de la gracia sin soberbia.
- 2. En la salud y el bienestar:
Una de las grandes bendiciones es la salud. El siervo agradece esta gracia cuidando su cuerpo, manteniendo su higiene y evitando el descuido.
Se narró que Yabir ibn ‘Abd Al-láh dijo: “El Profeta ,que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él,nos visitó y vio a un hombre desaliñado ,y dijo: ‘¿No encuentra este algo con lo que arreglar su cabello?’
Y vio a otro con ropas sucias y dijo:‘¿No encuentra este con qué lavar sus ropas?’”
(Narrado por An-Nasa’i y Ahmad)
Esto demuestra que mostrar la gracia incluye también el cuidado del aspecto personal y la limpieza general. Asimismo, se manifiesta empleando el cuerpo en la obediencia: en la oración, el ayuno, el trabajo lícito y el apoyo a los necesitados. Quien recibe fuerza física debe agradecerla utilizándola en lo que complace a Al-láh.
- 3. En el conocimiento y la sabiduría:
Si Al-láh otorga a un siervo el don del conocimiento, el efecto de esta gracia se ve en su práctica, su humildad y su temor de Al-láh. El verdadero sabio difunde el saber y lo enseña, y con ello aumenta en humildad, no en orgullo. Uno de los piadosos predecesores dijo: “El conocimiento no es abundancia de narraciones, sino temor de Al-láh”.
El sabio que muestra la gracia es aquel que actúa según lo que sabe, se convierte en ejemplo con sus modales y enseña lo beneficioso sin buscar fama ni elogio.
Precauciones:
Siervos de Al-láh, mostrar la gracia es loable mientras no vaya acompañado de arrogancia o vanidad, pues eso corrompe la bendición y atrae la ira de Al-láh.
‘Abd Al-láh ibn Mas‘ud relató que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
«No entrará al Paraíso quien tenga en su corazón un átomo de orgullo».
Un hombre dijo:“La persona gusta de tener su ropa hermosa y sus sandalias bonitas”.
El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, respondió:
«Al-láh es Bello y ama la belleza. El orgullo es rechazar la verdad ymenospreciar a la gente»
(Narrado por Muslim)
Así pues, la belleza en la apariencia no es arrogancia; la soberbia es rechazar la verdad y despreciar a los demás. Mostrar la gracia debe estar acompañado de moderación: sin derroche ni avaricia. La moderación en el gasto y en la vida mundanal asegura la continuidad de la gracia y sus bendiciones, e impide que la arrogancia y el orgullo se apoderen del corazón.
Hermanos! Ocultar la gracia y aparentar pobreza teniendo riqueza es un acto de ingratitud que Al-láh ha condenado. Quien recibe bienes y luego se presenta con ropas gastadas y deslucidas y aspecto de miseria, como si fuese de los más pobres, ha negado la bendición de Al-láh y no la ha agradecido como corresponde.
Asimismo, quien recibe el favor del conocimiento y no lo aplica, no lo enseña ni lo refleja en su culto y carácter moral, ha ocultado la bendición. Tales actitudes muestran desconfianza en el favor divino, miedo excesivo al mal de ojo o al envidioso, o simple avaricia que impide compartir y gastar en el bien.
Y que la paz y las bendicionesde Al-láh sean con
Su siervo y mensajero Muhammad.
