
“LA ESCUELA DE LA HÉGIRA”
Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie
con derecho a ser adorado excepto Al-láh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y mensajero. Señor nuestro, bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.
Prosiguiendo:
Dice Al-láh, Altísimo y enaltecido sea :
﴾ “Si no lo socorren [al Mensajero], sepan que Al-láh [no necesita de ustedes, pues ya] lo auxilió aquella vez que los incrédulos lo expulsaron [de La Meca], cuando, estando en la caverna con su compañero [Abu Bákr], le dijo: “No te entristezcas, pues Al-láh está con nosotros”. Entonces, Al-láh hizo descender Su sosiego sobre él [Abu Bákr], los socorrió con un ejército [de ángeles] que ellos no veían… ” ﴿
(Corán, 9: 40)
Siervos de Al-láh:
Con el comienzo de un nuevo año de la Hégira, es apropiado que reflexionemos sobre la emigración profética, no como un simple recuerdo histórico ni solamente como un traslado de un lugar a otro, sino como una gran transformación de fe, un paso de un estado a otro: del miedo a la seguridad,
y de la debilidad a la fortaleza.
Y es importante corregir una idea extendida entre muchas personas:
la Hégira, es apropiado que reflexionemos sobre la emigración profética, no como un simple recuerdo histórico ni solamente como un traslado de un lugar a otro, sino como una gran transformación de fe, un paso de un estado a otro: del miedo a la seguridad, y de la debilidad a la fortaleza.
Y es importante corregir una idea extendida entre muchas personas: la Hégira del Profeta no ocurrió en el mes de Muhárram, ni la llegada del Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, a Medina fue en Muhárram, sino en Rabí‘ al-Awwal, según lo más conocido en los libros de la biografía profética.
En cuanto al mes de Muhárram, los nobles compañeros lo establecieron como el primer mes del calendario islámico durante la época del Emir de los creyentes, ‘Umar ibn Al- Jattab, que Al-láh esté complacido con él, cuando los musulmanes necesitaron un calendario para organizar la correspondencia y los acontecimientos.
Entonces eligieron la Hégira como inicio de la historia islámica, porque fue el acontecimiento decisivo en el establecimiento de la sociedad musulmana; y eligieron Muhárram como el primer mes del año porque era el primer mes después de la temporada del Hayy, después de los preparativos de la Hégira, del pacto de Al-‘Aqabah y de la determinación de emigrar, además de ser uno de los meses sagrados.
Y esto nos enseña que lo importante no es simplemente el día o el mes, sino el gran significado que llevó la Hégira: el significado de dirigirse hacia Al-láh, corregir el camino y comenzar una nueva vida en obediencia a Al-láh y buscando Su complacencia.
Siervos de Al-láh:
La Hégira, en su significado amplio, no implica solamente viajar, sino que significa abandonar aquello que aleja a la persona de Al-láh para dirigirse hacia lo que la acerca a Él; abandonar el pecado para pasar a la obediencia, la negligencia para pasar al recuerdo de Al-láh, la pereza para pasar al trabajo, el desorden para pasar a la disciplina, la dureza para pasar a la misericordia y el conflicto para pasar a la reconciliación.
Y el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, nos indicó este gran significado cuando dijo: «El musulmán es aquel de cuya lengua y mano están a salvo los demás musulmanes, y el emigrante es quien abandona aquello que Al-láh ha prohibido».
(Acordado por Al-Bujari y Muslim).
Por lo tanto, el verdadero emigrante no es solamente quien abandona un lugar, sino quien abandona un pecado en el que persistía, deja un mal comportamiento con el que dañaba a la gente, abandona una costumbre que debilitaba su religión y su corazón, y emigra con su corazón y su conducta hacia Al-láh,
El Altísimo.
¡Oh creyentes! Una de las mayores lecciones de la Hégira es que nos enseña a enfrentar correctamente las dificultades.
El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, salió de La Meca —la tierra más amada para él— después de que su pueblo lo dañara, combatiera su llamado y conspirara contra él. Aun así, salió con el corazón firme, tranquilo por la promesa de Al-láh, tomando las medidas necesarias y confiando plenamente en su Señor.
Y cuando estaba en la cueva junto a Abu Bakr , que Al-áh esté complacido con él, y el peligro se intensificó, Abu Bakr dijo: “¡Oh Mensajero de Al-láh! Si uno de ellos mirara hacia sus pies, nos vería”.
Entonces el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, respondió con una frase eterna llena de certeza y confianza:
«¿Qué piensas de dos cuyo tercero es Al-láh?»
(Acordado por Al-Bujari y Muslim).
La Hégira nos enseña que el creyente no se derrumba ante la dificultad, no se rinde ante la angustia y no piensa que la prueba es el final del camino. A veces la situación se estrecha, y luego Al-láh abre puertas desde donde la persona no imagina. Puede que el creyente salga de La Meca triste, y luego entre a Medina honrado y victorioso. Puede perder algo de esta vida mundanal, y Al-láh compensarlo con algo mejor para su religión, su corazón y su futuro.
¡Oh musulmanes! Hoy no necesitamos solamente hablar de la Hégira con nuestras lenguas; necesitamos vivirla en nuestros hogares, trabajos y comportamientos.
Necesitamos que la lengua emigre de las palabras hirientes hacia las palabras buenas; que los corazones emigren del rencor hacia la pureza; que los hogares emigren de la tensión y los gritos hacia la serenidad y la misericordia; que los jóvenes emigren del juego inútil y la pérdida del tiempo hacia la responsabilidad; y que los mayores emigren de la dureza o la negligencia hacia la sabiduría y la justicia.
Siervos de Al-láh:
El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo después de la conquista de La Meca:
“No hay emigración después de la conquista (de Meca) sino lucha y buenas intenciones, si son convocados entonces partan”
(Acordado por Al-Bujari y Muslim).
El significado del hadiz es que la emigración específica de La Meca a Medina terminó después de la conquista de La Meca. Pero la emigración de los pecados, del falso camino y de aquello que Al-láh prohibió, permanecerá hasta el Día de la Resurrección. Todo creyente la necesita en cada tiempo y lugar.
Preguntémonos entonces con sinceridad:
¿Qué pecado abandonaré desde hoy?
¿Qué hábito dejaré?
¿Qué acto de adoración mantendré con constancia?
¿Qué comportamiento corregiré para mejorar mi relación con mi familia y con la gente?
¿Qué negligencia he prolongado tanto que necesito comenzar de nuevo?
❖ -Quien abandona la murmuración ha emigrado.
❖ -Quien abandona la mentira ha emigrado.
❖ -Quien abandona la injusticia ha emigrado.
❖ -Quien abandona el descuido de la oración ha emigrado.
❖ -Quien abandona la mirada prohibida ha emigrado.
❖ -Quien abandona la desobediencia a los padres y la ruptura de los lazos familiares ha
emigrado.
❖ -Quien abandona la ira descontrolada y se esfuerza en la paciencia y la tolerancia ha
emigrado.
❖ -Y quien abandona una compañía que corrompe su corazón y se aferra a una compañía
que lo ayuda en el bien, ciertamente ha emigrado.
Y que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con
Su siervo y mensajero Muhammad.
