
“SE APROXIMA EL FIN DE RAMADÁN, PERO AÚN LAS PUERTAS ESTÁN ABIERTAS”
Alabado sea Al-láh, el Único, el Dominador Supremo.
Al-láh es quien hace alternar la noche y el día; ciertamente en ello hay una lección para los
dotados de conocimiento.
Y atestiguo que no hay divinidad digna de adoración excepto Al-láh, el Poderoso, el
Perdonador; y atestiguo que Muhammad es Su siervo y Mensajero, el escogido y elegido.
Que Al-láh bendiga y conceda paz abundantemente sobre él, sobre su familia y sobre sus
nobles compañeros, mientras se sucedan la noche y el día.
Prosiguiendo:
¡Oh musulmanes! Teman a Al-láh, pues Su temor es la mejor adquisición, y Su obediencia
es el más elevado honor:
Dice Al-láh, Altísimo sea, en Su Revelación perfecta:
«¡Oh creyentes! Teman a Al-láh como debe ser temido y no mueran sino siendo musulmanes.»
(Corán, 3:102)
Hermanos musulmanes:
Ramadán… ¿y qué es Ramadán?
Su día es bondad y generosidad, y su noche es confidencia con Al-láh y recitación del Corán.
Las casas de Al-láh se llenan en sus días de quienes se inclinan y se postran, y las almas se vuelven generosas en otorgar y en la caridad.
La vida en sus días es la verdadera vida, y el corazón que no ha probado el deleite del paraíso de sus noches habrá perdido todo lo que este posee.
Esos son los días de Ramadán, las noches de Ramadán y la vida de Ramadán.
Paz para el mes del ayuno.
Paz para el mes del Corán y de la oración nocturna.
Paz sobre ti el día que llegaste, el día que te instalaste, y paz sobre ti cuando te marches.
He aquí que Ramadán ya se acerca a su despedida, su adiós ha llegado y su partida está
próxima; y ya no queda de él sino poco.
De la misma manera es tu estado, ¡oh ser humano!: transitas entre amanecer y ocaso,
entre noche y día, hasta que Al-láh tome tu alma.
«Él es quien hizo la noche y el día para que se sucedan, para quien quiera reflexionar o quiera agradecer. »
(Corán: 25:62)
Hermano bendecido:
Si eres de quienes obraron bien en este noble mes, mantente firme, pues estás sobre el
camino recto.
Recuerda que entre las señales de la aceptación está la constancia en las buenas obras y el temor de que la obra sea invalidada después de haberla realizado:
«Y aquellos que dan en caridad parte de lo que se les ha concedido, y aún así sienten temor en sus corazones porque saben que comparecerán ante su Señor » (Corán: 23:60)
Y si, siervo de Al-láh, fuiste de quienes descuidaron y se distrajeron, durmieron perdiendo su ecompensa y la ignoraron, entonces aprovecha lo que queda del mes antes de que llegue a su fin y apresúrate al arrepentimiento antes de que concluya.
Tú que no supiste recibirlo bien, despídelo bien. Recuerda que las obras se valoran por sus finales y que la puerta aún está abierta.
Acércate, que Al-láh te proteja, a la generosidad de tu Señor y percibe Su favor.
Sabe que aún estás en los últimos diez días, que son la corona del mes y su esencia.
La adoración en ellos es mejor que la adoración en todas las noches del año,excepto ellas.
En ellos se encuentra la Noche del Decreto:
«¿Y qué te hará comprender qué es la Noche del Decreto? »
(Corán, 97:1-2)
Es una noche bendita, abundante en bien.
La obra y la recompensa en ella son mejores que la adoración de mil meses en los que no
está la Noche del Decreto.
Una sola glorificación en ella tiene un valor incalculable, y una sola rak‘a equivale a años
de adoración.
Quien sea agraciado en ella con una obra recta aceptada es como si se le hubiera concedido una larga vida dedicada por completo a la obediencia y la adoración.
Así que llenen lo que queda de este mes con oración, súplica, recuerdo de Al-láh, pedido de perdón y otras obras similares.
Que Al-láh nos conceda a nosotros y a vosotros realizar actos de obediencia y concluir nuestras obras con buenas acciones.
Sepan, hermanos en la fe, que de la perfección de la misericordia de Al-láh y de Su hermoso favor es que nos legisló , al final de este mes, varios asuntos:
El primero: el Zakat al-Fitr al completarse el ayuno.
Es una purificación para el ayunante de palabras vanas, obscenidades y pecados; una compensación por lo que haya faltado en su ayuno; alimento para los pobres; consuelo para los necesitados; y gradecimiento a Al-láh por haber alcanzado el final de este noble mes.
Ibn ‘Abbás (que Al-láh esté complacido con ambos) dijo:
“El Mensajero de Al-láh (la paz y las bendiciones sean con él) prescribió el Zakat al-Fitr como purificación para el ayunante de la frivolidad y las palabras indecentes, y como alimento para los pobres.
Quien la entregue antes de la oración será una caridad aceptada, y quien la entregue después de la oración será una caridad como cualquier otra.”
(Relatado por Abu Dawud e Ibn Mayah).
- Es obligatoria para la persona por sí misma y por todos aquellos cuya manutención le corresponde.
- Su cantidad es un sá por cada persona de los alimentos habituales del lugar, como arroz u otros, según la capacidad.
- La medida aproximada del sá es unos 2,25 kg, y quien quiera ser más precavido puede dar 3 kg.
- Es recomendable darla también por el feto en el vientre —siguiendo la práctica de ‘Uthmán— aunque no es obligatorio.
- Quien la entregue en dinero, valor o ropa, no habrá cumplido correctamente según la opinión más fuerte de los sabios, porque se aparta de lo establecido en la Sunnah del Mensajero de Al-láh (la paz y las bendiciones sean con él).
- Su tiempo comienza desde la puesta del sol del último día de Ramadán y termina con la
oración del ‘Eid. - Está permitido entregarla uno o dos días antes.
- Lo mejor es darla el día del ‘Eid antes de salir a la oración si es posible.
- Quien la retrase deliberadamente más allá de su tiempo comete pecado, debe
arrepentirse y entregarla de inmediato. - Si lo olvidó, no incurre en pecado y la entrega cuando lo recuerde.
- Se entrega a los pobres musulmanes del lugar donde reside quien la da, aunque se
permite trasladarla a otra región si allí hay mayor necesidad. - No se da al no musulmán; aunque sí se puede hacer caridad voluntaria hacia él por
bondad y buena relación, pero no de las caridades obligatorias como el zakat del dinero
o el zakat al-fitr. - No hay problema en que un solo pobre reciba más de una ración de zakat al-fitr.
- Quien no posea el equivalente de un sá adicional a su sustento y al de su familia para el
día y la noche del ‘Eid, no está obligado a darlo, según las palabras del Profeta (la paz y
las bendiciones sean con él):
“No hay caridad sino a partir de la abundancia.”
(Acordado por Al-Bujari y Muslim). - Si un pobre recibe zakat al-fitr de otros y le sobra un sá, debe entregarlo por sí mismo; y
si le sobra más, lo da por quienes mantiene, comenzando por los más cercanos.
Así pues, entréguenlo con buena disposición, completo y sin disminuirlo, escogiendo lo
mejor, más puro y más beneficioso para los pobres.
El segundo: el takbir en la noche del ‘Eid al-Fitr y en la mañana de ese día hasta
el final del sermón del ‘Eid, engrandeciendo a Al-láh y agradeciéndole Su guía
y Su favor:
« Para que completéis el número (de días) y glorifiquéis a Al-láh por haberos guiado, y quizá seáis agradecidos. » (Corán, 2:185)
Ibn ‘Abbás dijo:
“Es un deber para los musulmanes, cuando vean la luna de Shawwal, pronunciar el takbir.”
Pronuncien el takbir desde la puesta del sol de la noche del ‘Eid hasta la oración del ‘Eid, en sus mezquitas, casas y caminos, tanto si están de viaje como si son residentes.
Manifiesten este gran rito. Las mujeres lo deben pronunciar en voz baja.
El tercero: la oración del ‘Eid, que es uno de los signos manifiestos del Islam y uno de sus
grandes rituales.
Salgan a ella perfumados, arreglados y adornados, vistiendo sus mejores ropas.
Las mujeres también deben salir a la oración del ‘Eid, incluso las que están menstruando,
para presenciar la bendición de ese día, su pureza, el bien y la súplica de los musulmanes.
El Mensajero de la guía (la paz y las bendiciones sean con él) dijo:
“No impidan a las siervas de Al-láh acudir a las mezquitas de Al-láh, pero que salgan sin perfume.”
(Relatado por Abu Dawud).
Es recomendable que quien haya perdido la oración del ‘Eid o parte de ella la recupere de
la misma manera.
También es recomendable comer el día del ‘Eid al-Fitr antes de salir a la oración.
Anas (que Al-láh esté complacido con él) relató que el Mensajero de Al-láh (la paz y las bendiciones sean con él) no salía el día del ‘Eid al-Fitr hasta comer algunos dátiles, y los comía en número impar.
(Relatado por Al-Bujari).
Digo estas palabras que han escuchado, y pido perdón a Al-láh para mí, para ustedes y para todos los musulmanes por todo pecado y falta.
Pídanle perdón, pues Él es el Perdonador, el Misericordioso.
Que Al-láh me bendiga a mí y a ustedes con el Corán…
Y que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con
Su siervo y mensajero Muhammad.
