
PARA PROBAR CUÁL DE USTEDES ES MEJOR EN OBRAS:
|“ LA BALANZA DE LA ACEPTACIÓN DE LAS OBEDIENCIAS”
Las alabanzas pertenecen a Al-láh, Único sin asociados, atestiguo que no hay nada ni nadie con derecho a ser adorado excepto Al-láh y atestiguo que Muhammad es Su siervo y mensajero, Señor nuestro bendice a nuestro Profeta Muhammad, su familia, sus nobles compañeros y a todos sus seguidores hasta el día del Juicio Final.
Prosiguiendo:
Siervos de Al-láh, Al-láh Altísimo, dice:
«“Al creyente que obre rectamente, sea varón o mujer, le concederé una vida buena y le multiplicaré la recompensa de sus buenas obras.”
(Corán, 16:97)
Hablamos en nuestro último sermón sobre la realidad de que nuestras vidas se prolongan mediante las huellas que dejamos, basándonos en en las palabras del Altísimo: “Registramos lo que adelantaron y las huellas que dejaron.”
Y hoy nos detenemos ante una verdad no menos importante: no toda huella seb registra a favor de quien la realiza, ni todo esfuerzo realizado es aceptado por Al-láh.
¡Cuántos obran y no se les registra nada de su obra!
Por ello, toda acción cuyo fruto esperamos y cuyo impacto deseamos que perdure después de nuestra muerte necesita condiciones precisas y un sello de aceptación divina.
Primera condición: el alma de la obra, que es la sinceridad
Siervos de Al-láh, en verdad Al-láh, Glorificado sea, es Altísimo y no acepta de las obras sino aquello que se realiza anhelando Su Rostro, libre de todas las impurezas de la ostentación, la fama o cualquier forma de asociación.
Dice Al-láh, Altísimo:
“Y no se les ordenó sino adorar a Al-láh, sincerándole la religión, como monoteístas puros…”
(Corán, 98:5)
No hay lugar para una huella perdurable si el corazón está pendiente de las criaturas, buscando su elogio o temiendo su crítica.
El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, estableció la medida decisiva en este asunto.
De ‘Umar ibn al-Jattab, que Al-láh esté complacido con él, quien dijo: escuché al Mensajero de Al-láh, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, decir:
“Ciertamente, las obras dependen de la intención, y el hombre será retribuido según su intención.”
(Lo relatan Al-Bujari y Muslim)
Esto nos obliga, siervos de Al-láh, a practicar una auto-evaluación minuciosa, inspeccionar lo oculto de nuestras almas antes de empezar cualquier acción, y preguntarnos con sinceridad: ¿Para quién hago esto?
Si es por Al-láh, avanzamos. Si es por otro, nos detenemos y corregimos el rumbo.
Y no basta eso: debemos vigilar nuestros corazones durante y después de la obra, temiendo que se infiltre en ellos la vanidad o el deseo de obtener el elogio de la gente.
El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, nos advirtió de este shirk oculto.
De Abu Huraira, que Al-láh esté complacido con él, quien narró que el Mensajero de Al-láh, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo que Al-láh, Bendito y Altísimo, dijo:
“ Yo soy el ser que menos depende del politeísmo. A quien hace alguna acción en la que asocia conmigo a otro lo abandono con su politeísmo”
(Relatado por Muslim)
Segunda condición: el cuerpo de la obra, que es el seguimiento
(de la Sunnah)
La pureza de la intención no es suficiente por sí sola; la obra debe además estar conforme a lo que Al-láh ha legislado y lo que Su Mensajero, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, ha establecido.
Al-láh no es adorado según pasiones, invenciones o innovaciones, sino según lo que Él legisló.
Dice Al-láh, Altísimo:
“Y lo que el Mensajero les dé, tómalo; y lo que les prohíba, abstente de ello.”
(Corán, 59:7)
De aquí comprendemos nuestra necesidad extrema de adquirir conocimiento religioso.
¿Cómo puede adorar alguien a su Señor con claridad y seguir la Sunnah de Su Profeta sin conocer las normas de su religión?
El conocimiento es el camino para saber cómo adorar a Al-láh correctamente, de un modo que Él acepte, y para alejarnos de las innovaciones que hacen que la obra sea rechazada, pues Aisha, que Al-láh esté complacida con ella, narró que el Mensajero de Al-láh, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, dijo:
“Quien haga una obra que no esté conforme con nuestro asunto (nuestra Sunnah), será rechazada.”
(Relatado por Muslim)
Nuestros piadosos predecesores entendieron profundamente la estrecha relación entre intención y Sunnah.
Ibn Mas‘ud, que Al-láh esté complacido con él, estableció una gran regla diciendo:
“No beneficia palabra ni acto sin intención, y no beneficia palabra, acto ni intención si no están conforme con la Sunnah.”
Siervos de Al-láh, teman seriamente que sus obras se desvanezcan en vano por perder una de estas dos condiciones.
Recordemos el hadiz de aquellos tres primeros con quienes se encenderá el fuego, quienes realizaron obras grandes en apariencia, pero cuyos interiores estaban vacíos de sinceridad.
De Abu Huraira, que Al-láh esté complacido con él, que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, informó que Al-láh les dirá que Realizaron sus obras para que la gente los viera, y ya se dijo. Luego Al-láh ordenará que sean arrastrados al Fuego.
(Relatado por Muslim)
Ellos buscaron la fama de este mundo y fueron privados de la recompensa de la otra vida y del buen legado perdurable.
Y nosotros, como seres humanos, podemos flaquear y nuestras almas pueden dominarnos en momentos de debilidad, pero la puerta para rectificar está abierta mediante:
- arrepentimiento sincero,
- abundante pedido de perdón (istighfar),
- renovar la intención,
- volver a Al-láh y corregir el rumbo.
Esto es suficiente para que las obras recuperen su bendición y las huellas vuelvan a tener permanencia.
Y que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con
Su siervo y mensajero Muhammad.
